25. De cero a cien

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Los dos castaños apenas y tenían sueño después de pasar toda la noche observándose, afrontando que por fin estaban juntos y que de manera tácita eran novios.

Ella descansaba en su pecho, con una camisa de él, mientras que Barnes sostenía con fuerza a la chica, no desaprovechando ninguna parte, sintiéndose pleno, sabiendo que eligió una y mil veces la decisión correcta y que moría por expresarlo a la chica que tenía en sus brazos.

—Hey, ¿qué te parece si te preparo el desayuno?—. Cuestiona con dulzura el castaño, empleando un tono de voz que sorprendió por completo a la castaña.

—Suena genial, ¿te ayudo?—. Sugiere la chica, encantada de pasar la mañana con el chico del que estaba enamorada.

—Tu presencia me basta, Encanto—. Dice de manera juguetona Barnes, por fin dando cátedra a un coqueteo.

—Solo que antes...—Dice Alexis mientras besa a James con un poco más de fervor.

Habían pasado toda la noche solo observándose, compartiendo ahora una diferente intimidad a la que estaban expuestos ahora que sus sentimientos por fin estaban bajo la mesa, así que no hizo falta el contacto... hasta ahora.

James aprovechó que sostenía a Alexis así que, debido a su fuerza fue muy fácil acomodarla a horcajadas, encima de su abdomen mientas que ella se despertaba y seguía con la intensidad del beso, ahora con más pasión que nunca, asimilando que era estar enamorada y el chico estaba igual que ella, que despertaba lo mismo, con la misma fuerza e irracionalidad que los impulsaba a querer más siempre.

El labial corrido de Alexis estaba en todas las partes del cuerpo de James, él demasiado extasiado, ninguna vez pudo comparar lo que sentía en ese momento, ninguna otra chica despertaba eso que a Alex le brotaba de manera natural.

Las camisas habían desaparecido, solo les quedaba la ropa interior, las bragas de Alexis poco a poco iban bajando gracias a los dientes de James, cuando tocaron de manera abrupta la puerta del Penthouse.

—A la mierda, no pienso abrir aunque haya un terremoto—. Decía de manera lasciva, sonriendo bajo la piel de Alexis, que estaba por completo erizada al sentir el aliento de James en sus piernas.

—Terremoto eh—. Dice Alexis de la misma forma. Suspirando y arqueando la ceja para determinar qué tan en serio se lo planteaba James. Hasta que tocaban la puerta con más intensidad.

Obviamente sabían que era demasiada insistencia así que Bucky se rindió, puso su cara en el abdomen de la chica frustrado y rendido. Salió de la habitación importándole una mierda que estuviera solo con una prenda encima, iba a deshacerse de quien quiera que lo estuviera molestando justo en ese momento.

James abrió la puerta percatándose de un par de cabezas rubias entrando a su apartamento importándoles una mierda que era lo que estuviera haciendo el castaño.

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