34. So why is my heart broke?

115 7 2
                                        

Alexis:

Cada acción, tiene una reacción. Esa es la tercera ley de Newton, solo que él se equivocaba.

Ante lo que había hecho James, yo estaba estática, no había una reacción de mi parte. Sentía que había abandonado mi cuerpo y lo presenciaba en tercera persona, y veía como mi lindo novio besuqueaba a una rubia desconocida.

No podía estar pasando, no después de mis eventos desafortunados en la mañana, no cuando más lo necesitaba, no cuando poseía de toda mi confianza, no cuando tenía todo mi amor en sus manos.

Las palabras de Christine Everhart retumbaban en mi cabeza.

"Pero créeme, sé que a parte de mí, hay más, siempre habrá más. No esperes que siempre reaccione de esa forma, porque no siempre será así"

Ahora tenía sentido, y al mismo tiempo no lo tenía, mi mente estaba en corto circuito, mis ojos no asimilaban ver lo que estaba presenciando. James no, él no podía hacerme esto.

Podía enfrentarme a Harry Osborn, llegar a los golpes, e incluso morirme con tal de luchar por defenderme, pero al ver a James así, estaba estática, el miedo me consumió dejándome paralizada, no podía creer que podía afrontar más un intento de violación, que ver a la persona a la que más confiaba traicionándome de esa manera.

Mi cuerpo me exigía descansar, sabía que debía de ir a un doctor, me costaba respirar, me dolían las costillas, los cortes de mi cuerpo tal vez necesitaban suturas, cada vez podía ver menos por la inflamación en mi ojo, y estaba exhausta.

Solo que mi mente lo buscaba a él, mi mente exigía respuestas cuerdas ente lo que acababa de observar, estaba afligida. Mi cuerpo en colapso así como mi mente, necesitaba una explicación sensata a lo que estaba ocurriendo.

Pero sabía que no la tendría, la mirada de James había cambiado, parecía la de un soldado, ni siquiera cuando nos conocimos me había brindado esa indiferencia a la que no estaba acostumbrada.

Frente a mi, la rubia iba caminando hacia mi dirección, era hermosa, sus facciones eran suaves y delicadas, pero su mirada siempre había trama, algo oscuro y caprichoso que hacía que desconfiaras en ella de manera inmediata.

Yo ni siquiera tenía la fuerza para pelear, si es en caso de que me atacara, pero estaba pérdida, ni en un millón de años estaba lista para enfrentar una situación como aquella.

La rubia me rodeó, su caminar lento, inspeccionándome, de pies a cabeza, mi cuerpo en estado de alerta, listo para otro encuentro más, mi cuerpo me exigía que nadie me tocara, lo cual tener a la mujer merodeando a mi alrededor  provocó una furia que me dio adrenalina para afrontar lo que viniera.

—Debo admitirlo, eres hermosa—. Dijo la desconocida brindándome una mirada descarada. —Pero, una lástima, yo siempre obtengo lo que quiero—. Termino por decirme, mientras caminaba rumbo a la puerta.

Al mirar como caminaba, me di cuenta que era la misma mujer que me chocó en Oscorp, cuando iba caminando por teléfono con Nat, una sensación de alerta en todo mi cuerpo, como si estuviera siendo observada recorrió a mí ese día, y nuevamente estaba sintiéndolo.

Solo que quedamos frente a frente, mí hombre lucia como un hombre de millón de dólares, aunque su mirada era tan fría como el invierno yo ardía, quemaba, nadie más que él podía apagar el fuego que había creado.

Mi mente nuevamente exigía respuestas, respuestas a las que no sabía si quería o no saber. Pero debía de ser fuerte, confiaba en él, debe de haber algo cuerdo con lo que acababa de ver.

—James de verdad necesito una explicación—. Exigí, tenía que afrontar lo que venía, aunque   implicaba perderlo.

Con solo pensar esa idea, mis ojos empezaron a acumular lágrimas de desesperación, mi mente seguía sin asimilar todo lo que había ocurrido hoy, estoy en completo colapso.

ErrorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora