¿Qué es lo que quiero saber?
Para Alexis Parker, el romance ya pertenecía en segundo plano, no se encontraba en la búsqueda de quién se pretendía amar, tenía otros asuntos pendientes que concretar. Su regreso a Nueva York arruinaría o cambiaría su v...
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—Lo sabía—. Dice Gwen de manera juguetona a la castaña mientras abría la puerta de su departamento.
La castaña emite un gritito, aún impactada por todo lo que había pasado en ese momento. Sonrojándose de que había sido descubierta, sus labios ya no tenían ese característico rojo, lo cual hizo evidente ese beso con el Buchanan.
Peter se encontraba noqueado en el sofá, sabían que debían de moverlo a la habitación de Gwen, no obstante, su cuñada no tenía ninguna intención de querer hacerlo.
—Se sentía a miles de kilómetros, hasta un ciego podía ver como no tardarían en encontrarse de nuevo, no creas que no los vi en el club diciéndose confidencias—. Dice Gwen, dejando en evidencia a la castaña.
—Vamos Gwen, hay que llevar a Pete a tu habitación—. Sugiere Alexis, queriendo cambiar de tema, no queriéndole dar importancia.
—Nop, mínimo ten—. Le regala un clinex—. Para que te limpies—. Sonríe burlona Gwen, disfrutando por completo la forma en la que estaba haciéndose del crimen la castaña.
—De acuerdo, pero hay que llevar primero a Pete—. Accede la castaña, rindiéndose por completo con su cuñada.
La rubia da un gritito de emoción y ayuda a la castaña a cargar a Peter a su habitación, solo quitándole su camisa y sus zapatos de lo demás se encargaría después la rubia.
Llegando a la sala, Alexis se había puesto su calzado de descanso y llevaba un té anti resacas, la ventaja era que el día siguiente podía descansar de manera adecuada, agradeciendo demasiado no estar en temporada de pasarelas.
—Bieeeen, solo estamos tú y yo—. Llega Gwen, ya con la pijama puesta, había dejado una botella de agua y un bote de basura por si en algún determinado momento su novio quisiera vomitar.
—De acuerdo, si, nos besamos en el ascensor—. Admite Alexis, poniéndose colorada, recordado el gran encuentro que había tenido, aún sentía la electricidad en sus labios. —No que se encontraba fuera del país—. Terminaba por decir la castaña.
—A mi Pete solo me comentó eso, que estaba en fuera del país, haciendo negocios—. Dijo Gwen—. Además no lo habíamos visto en toda la semana, seguramente regreso antes o algo por estilo—. Inquiere la rubia.
—Tal vez—. Dice Alexis—. Nos declaramos odio puro en el club—. Termina de decir la chica con una sonrisa en el rostro.
—Claro, el odio te tiene así, Alex no sé cómo decir esto pero, nena, desde aquella vez que llegamos a la ciudad y te lo encontraste siendo por completo un desconocido, una versión nueva de ti se presenta cada vez que lo tienes al rededor—. Tienta terreno la rubia.
—¿A qué te refieres Gwen?—. Cuestiona la castaña, confusa, queriendo saber más su teoría.
—Si, a qué cada vez que Barnes está a tu al rededor, tu gravitas hacia él y él hacia ti, tienen una fuerza de atracción que nadie puede explicar y que ninguno de los dos se da cuenta de la situación—Explica la rubia—. Ahora que es un hombre soltero, ninguno de los dos se molesta en ocultarlo, solo que ninguno se atreve a dar el paso de lo evidente—. Termina por explicar Gwen.