32. Complicaciones

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Advertencia: contenido sexual *no consensuado* y violencia

Queridas personitas que están leyendo esto:
Viene una parte de la historia que me ha costado escribir porque viene algo muy fuerte en la trama. Pondré advertencias por si en dado caso no quieras leer o saltarte esa parte de la historia.
No está padre romanizarlo, ni recordar o revivir un trauma.
Creo que es todo, gracias por leer.

***
James debía de tomar una decisión donde las consecuencias de este eran irreversibles y catastróficas.

Observó un video que Alexander Pierce le mostró cuando era adolescente y hacía los trabajos sucios de la empresa Hydra Inc. Solo que quedó por completo helado, sin opciones para una salida estratégica, ni en cien años podría haber evadido ese chantaje en el cual inevitablemente caería.

—Además, por si intentas evadirme, tú querida novia sufrirá las consecuencias de no atacar lo que te estoy pidiendo—. Menciona Alexander Pierce y le entrega otro sobre café.

—A ella no la tocas—. Dice de manera intimidante, fría y meticulosa, debía de encontrar una salida.

Solo que al abrir el sobre, encontró con muchas fotos de Alexis, donde los paparazzi no tenían acceso, como fotos de ella tumbada en la arena Italiana su pecho completamente desnudo debido a que la mansión estaba protegida.

Otra de ellos dos teniendo sexo en el penthouse del Buchanan, específicamente una vez que fueron al estadio de beisbol, donde captan a Alexis tumbada en el balcón.

—¿Crees que su intento de secuestro fue al azar?—. Cuestiona Pierce a su hijastro de manera burlesca. —Yo preparé todo para que pareciera que fueras su héroe, si realmente la quisiera secuestrada, en un chasquido de dedos ya estuviera perdida en algún punto de Europa, lejos de tu alcance—. Termina por decir Alexander.

James observaba más a fondo las fotos, la más reciente era del día que habían tenido su cena, y él le mostraba su famoso puchero. Era algo que había mostrado un microsegundo. En ese momento el castaño se abrumó, debido a que llevaba demasiado tiempo siendo observado y él jamás se dio cuenta de esa intervención, a pesar de la forma tan meticulosa en la que relacionaba sus asuntos y encuentros.

Además, el observar el video lo dejó por completo fuera de sí, tenía su mayor secreto revelado, además de que se había dado cuenta de la verdad.

Alexander Pierce lo tenía en sus manos, inevitablemente se maldijo, si tan solo no hubiera aceptado sus trabajos cuando fue más joven, la historia hubiera sido por completo distinta.

—¿Cuántas veces no te dije que el amor es lo más absurdo?—. Cuestionaba Alexander de manera irónica, mucha burla en su voz. —Ahora eres tan fácil de manipular, si ella supiera realmente quién eres y lo que hiciste, no hiciera falta lo que te voy a pedir—. Dice Alexander, mientras le sonríe a su hija.

La chica que estaba sentada a lado de él era irreal, hermosa, rubia y con la mirada magnética, Katherine Pierce había heredado la belleza de su madre, no había ningún poro parecido en la genética Pierce, solo que la trama e intriga era heredada de la parte del padre. Ella quería al empresario, había estado obsesionada con él desde que estaba en Yale, compartieron una clase.

Katherine no dejó de pensar ni en un minuto de su vida como sería una vida con él, era su capricho, su necesidad y lo que más quería en el mundo, ahora que su padre estaba siendo buscado, comenzó a tramar sobre cómo su padre ganara fortuna y quitar a Alexis Parker del camino.

Hasta que encontró una brecha elemental que arruinaría la vida de Barnes y Parker, el secreto se había revelado, James no sabía nada y había preferido desechar en su mente ese tiempo en el que fue un mercenario. Pero su pasado estaba siendo reclamado, le exigía rendir cuentas, a pesar de que las veces que lo hizo estaba drogado y no tenía la voluntad de elegir, él lo hizo.

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