Capítulo 3

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Aera por fin tenía unos días libres y pensaba aprovecharlos al máximo

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Aera por fin tenía unos días libres y pensaba aprovecharlos al máximo. Las últimas semanas habían sido agotadoras, llenas de compromisos, ensayos y grabaciones, así que un descanso le venía de maravilla, casi como un respiro necesario para poder recomponerse.

Además, había decidido que esta vez iba a cuidarse de verdad, tanto por fuera como por dentro. Durante varios días asistió al gimnasio y se permitió visitar algunos spas, regalándose momentos de relajación, pero no quiso quedarse únicamente en lo físico: también pensaba en su bienestar emocional. Siguiendo el consejo de Han, se animó a contactar a su psicólogo y reservar una cita. No es que se sintiera mal mentalmente, ni mucho menos, pero deseaba hablar con alguien y recibir orientación para llevar mejor su día a día.

No era la primera vez que acudía a terapia. En el pasado, durante etapas más complicadas en las que la ansiedad se le hacía difícil de manejar, solía ir con bastante regularidad. Sin embargo, lo había dejado cuando empezó a encontrarse mejor y retomó la estabilidad.

El edificio donde se encontraba la consulta resultó imponente, moderno y de gran tamaño, más parecido a la sede de una empresa que a un centro de salud.

Aera subió en el ascensor hasta la planta indicada y, al salir, se topó con una sorpresa que no esperaba.

—¡Han, hola! —saludó con entusiasmo, aliviada de ver un rostro familiar. Llevaban varios días sin coincidir en persona, aunque chateaban siempre que el tiempo se lo permitía.

—Aera, ¿cómo estás? —respondió Han con una sonrisa cálida—. ¿Has seguido mi consejo y vienes al psicólogo?

—Sí, es mi primera cita después de mucho tiempo, pero estoy convencida de que me hará bien.

—Por supuesto. La salud mental es fundamental, y ya sabes que nosotros, como idols, vivimos bajo muchísima presión.

—Totalmente —asintió ella—. ¿Y tú, vas a algún sitio ahora?

—Pensaba pasarme por una tienda de ropa. ¿Por qué lo preguntas?

—Nada... solo pensaba que, si después estabas libre, podríamos tomar un café. No te sientas obligado, claro, pero como yo tengo el día libre...

—Aera —la interrumpió con suavidad, sonriendo—. Te espero en la puerta del edificio y vamos a por ese café, ¿vale?

—¿De verdad? Gracias.

—Por cierto... ¿te gustan los animales?

—¡Claro que sí! ¿Por qué?

—Es una sorpresa —dijo él, alejándose mientras se despedía con la mano.

Aera se quedó un poco desconcertada por aquella última frase, aunque pronto recuperó la compostura y entró a la consulta con una sonrisa ligera en los labios.

🎶🎵🎶

Tal como había prometido, Han la esperaba en la puerta del edificio. Estaba inclinado ligeramente hacia adelante, con los auriculares puestos y la mirada fija en la pantalla de su móvil. Iba bien cubierto con gorra y mascarilla, intentando pasar desapercibido, aunque para Aera no había disfraz posible: lo reconocería en cualquier parte.

Music | Han JisungHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora