Jin Aera, una figura destacada en JYP Entertainment, había abandonado su sueño de convertirse en idol hace años. A pesar de ello, su amor por la música la impulsa a componer y producir canciones para otros artistas.
Han Jisung es miembro del famoso...
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—¡Me voy al estudio! No me esperes para cenar, he quedado con Han —avisó la chica desde la entrada del apartamento a su amiga Jimin, que estaba sentada en el sofá del salón.
—¿Otra vez con Han? ¿Desde cuándo no cenas conmigo aquí? —protestó con visible molestia—. Me caía muy bien, pero si tengo que pelear con él para que me dediques un poco de tu tiempo, lo haré.
—No digas tonterías —se rió ante el comentario—. Se va mañana a Japón y no volveré a verlo en tres semanas. Estoy aprovechando el tiempo con él mientras puedo.
—¿A Japón? —preguntó la rubia, sorprendida—. ¿Por qué?
—Tienen un tour y varias cosas que grabar —explicó con naturalidad.
—Bueno, entonces por esta vez te lo voy a dejar pasar —concedió finalmente.
—Las siguientes dos semanas haremos mil planes juntas, como antes, te lo prometo.
—Genial.
Desde que Han le había contado que viajaría a Japón, hacía apenas unos días, ambos habían intentado pasar todo el tiempo posible juntos. Se veían a diario, compartían planes y disfrutaban de una relación cada vez más sólida y mucho más sana que semanas atrás.
—¿Por qué no le dices al chico con el que te estás viendo que venga a cenar esta noche? —propuso Aera, para que Jimin no se quedara sola.
—Ya lo he hecho, pero está con su familia fuera de Seúl —dijo, un poco apenada.
—En resumen, me estabas usando de segunda opción —Aera arqueó una ceja con una sonrisa acusadora.
—¡No! Es decir... puede —intentó excusarse, ruborizándose—. Mejor vete ya al estudio, tienes muchas cosas que hacer.
Aera soltó un suspiro resignado y salió de casa sin añadir nada más. Con Jimin era imposible discutir; siempre terminaba saliéndose con la suya.
En la compañía permaneció varias horas componiendo y produciendo las canciones de su álbum, que saldría próximamente. No se sentía presionada, pero sí tenía la necesidad de cumplir con unas expectativas que ella misma se había impuesto. Han le había asegurado que eran temas excelentes, incluso la había ayudado a escribir algunos, pero aun así Aera quería que todo fuera perfecto, por lo que no dejaba de pulir detalles y hacer pequeños cambios.
De pronto, alguien llamó a la puerta del estudio. Le pareció extraño que fuera Han, ya que él le había dicho que tenía ensayos para los conciertos en Japón y que no estaría libre hasta la hora de comer. No tenía idea de quién podía ser.
Se sorprendió al ver a su mánager entrar después de pedir permiso.
—He intentado contactarte por teléfono, pero no contestabas —dijo, tomando asiento en una silla cercana.