Allison
No tenía la menor idea lo que había ocurrido hace exactamente una hora. Solo podía mirar hacia afuera intentando no pensar pero era difícil, no entendía nada de lo que había pasado con Patrick y porque demonios su humor cambio como un reloj. Ni siquiera me miraba y hasta yo misma estaba indecisa, no sabía si quería realmente qué me dejara en casa o no.
No se supone que tenia que pasar algo más que unos restriegues? No era atractiva? Me limpie una lagrima qué bajo de mis ojos y Dios sabe que intente no hacerme preguntas que nunca podría responder.
Senti qué volvimos al mismo lugar de antes pero solo era mi casa, estaba cansada lo suficiente para tener que lidiar con el increíble y asombroso cambio de Patrick. Antes de que dijera algo salí del auto para agarrar mi canasta, el también salió pero me aparte cuando intento ayúdarme.
-Allison no era mi intensión - se sacudió el cabello de una forma preciosa, porque demonios no podía estar enojada con el y porque tenía que ser tan sensual -.
-Sabes que Patrick porque no mejor vas y piensas lo que realmente quieres hacer conmigo - le di la espalda caminando hasta mi puerta pero sentí una mano que me detuvo antes de tocar -.
-Quiero esto y te quiero a ti es solo que - solté la canasta sin que medio vecindario estuviera viéndonos, lo bese justo como el siempre lo hacía, pasional, qué te daban ganas de ser suya eternamente. Acaricie su cabello en círculos como me encantaba y luego lo solté despacio. Deje un par de besos en su cuello haciendo que diera suspiros -.
-Solo necesito que pienses en nosotros - bese de nuevo sus atractivos labios, no podía soltarlos por nada del mundo pero debía decidir que quería de lo nuestro - Me gustas Patrick Roffman y por alguna razón se que también te gustó - soltamos un suspiro en conjunto y nos apretamos nuestros cuerpos - Pero necesito que esto sea más que un "gusto". Te necesito
Con un último beso me despedí, agarre la canaste y me adentre en la casa. Estaba enojada conmigo misma y con Patrick, me odiaba por no haber sido más sumisa y por no tener la confianza de llamarlo "idiota" cuando se estaba comportando como uno.
-Ahí esta nuestra chica - Lester salió quitándose un delantal café qué no combinaba para nada con su vestido verde oscuro qué realmente la hacía lucir atractiva pero en ese mismo momento solo deseaba pegar mi cabeza contra un muro - ¿Qué tal estuvo?
-No tuvimos sexo - volví a patear la estúpida canasta y me dirigí hacia el bar lleno de botellas de mi padre -.
-Wow... Eso es mucho que procesar - Lester estaba en lo cierto, tenía que analizar básicamente todo pero no tenía las ganas de nada -.
-Como es posible que no haya querido metermela - con un vaso de vidrio y una botella de whisky lo llene completo. Le di un trago qué me hizo volver a estar en mi cordura - ¿acaso no soy atractiva?
Mi madre me miro y yo solo pude darle a entender que podía unirse a nuestra conversación. Me quito el vaso de las manos y se sentó conmigo.
-No se que es peor, ver a Tommy tragar tierra o escucharte hablar de sexo - Lester se sentó con nosotras, tenía las mejillas sonrojadas por lo que había dicho, a lo mejor era más inocente de lo que yo creía. Pero ni siquiera yo podía salirme de esa, hace unos años no hubiera podido pensar en estar tan exitada con un hombre -.
-Bueno quizás no quería hacerlo en el bosque y a plena luz de la mañana - soltó mi madre y yo solo le solté la mirada más seria que tenia - Esta bien diré la verdad los hombres todo el tiempo quieren hacerlo - tomo tres vasos de la bodega de licores y nos sirvió -.
-Creo que es un buen partido Allison - Lester tomo un poco de su vaso y puso una cara de asco al sentir que su garganta le quemaba - Deberías ser más paciente.
-Paciencia es todo lo que he tenido - cruce mis brazos por debajo de mis pechos y volví a verlos, aun seguían rojos y aquello solo me hizo apretar las piernas -.
-Allison hija yo creo que deberías disculparte - mire a mi madre sorprendida por sus palabras - Un chico cualquiera te lo hubiera hecho en el bosque sin importarle tus sentimientos, solo hacerlo salvajemente - Lester escuchaba como yo atenta a mi madre - El quiere hacer las cosas bien y eso me gusta.
-Es imposible que algun hombre desee realmente tomar un buen camino pero a lo mejor Patrick es la excepción a la regla y eso Allison es lo que te molesta - Lester volvió a tomar de su vaso con un gran trago pero su cara arrugada por el asco no cambio - Creo que ni aunque me den 20 de estos me acostumbrare
-Pará cuando llegues a 6 estarás noqueada creeme - mi madre le quito su vaso qué aun contenía un poco de líquido y fue a lavarlos -.
Entonces si mi cuerpo no era el problema que podía haber en la cabeza de Patrick Roffman para que no se arrodillara enfrente de mi con un anillo de compromiso y decirme lo loco que estaba por mi.
Era cierto que me había acostumbrado solo un poco (mucho en realidad) a que los hombres no se tomarán su tiempo, qué fueran sin cerebro a pedir mi mano ante mi padre y que los rechazará. Que no conocieran a mi madre ni intentarán ponerme feliz en un juego de tenis.
***
Me quede mirando el techo de mi habitación hasta la madrugada, no podía dejar de pensar y eso solo empeoró mi dolor de cabeza. Se suponía que Patrick debería estar más que listo para mi y su estúpida pedida de mano.
Baje las escaleras con unos rulos en el cabello, me puse una enagua gris, con una camisa blanca que tenia solo un poco de escote, tome mi silla en la mesa y con un cuchillo aplaste mi desayuno.
-Tenemos una pequeña asesina en la familia - mamá río quitando mi cuchillo por "precaucion" luego puso unos cuantos cubiertos sobre la mesa.
-No estoy de humor - solté cruzando mis brazos intentando que mi mente pudiera descansar solo una vez en el día -.
-Los Burdocks siempre estamos de humor - dijo mi padre llegando a sentarse con un periódico en la mano, bastante "interesante" si solo te concentras en la página de deportes -.
-Conoces a los Roffman - mi padre escupió el café qué estaba tomando, mi madre tomo una toalla para poder ayudar a limpiarse, tenía una expresión bastante "asustada" Y eso me intrigó más -.
-La pregunta es quien no conoce a esa familia - dejo su periódico manchado de color café y volvió a acomodarse en su silla - Tienen una de las mejores empresas nacionales de nuestro pueblo, son más que legendarios, son los jefes de todo lo que ves.
Mí madre y yo nos dimos esa mirada que lo decía todo, creí que el apellido Roffman era uno cualquiera como otro, pero al parecer no entendía su importancia.
-Qué sucede si te casas con uno de ellos - mi padre comenzó a carcajear hasta que finalmente se quito una lagrima de su ojos-.
-Tendrías que ser una mujer de títulos impresionantes solo para que un Roffman quiera casarte contigo - tomo la última gota de su café y suspiro - A lo mejor una mujer de una muy importante familia, como los millonarios o más.
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1950
RawakEn el año 1950. Empezó la masacre. Un joven incomprendido enamorado de una chica de vestido rosado de lentejuelas. En sus ojos la vio brillar. Bailar con diferentes tipos Y jamás vio tan linda una muerte como la de ella en sus brazos "Hola" saludo...
