Allison
Cuando llegue a la edad de los 14 años, todas mis amigas hablaban de lo que pasaba en una habitación cerrada con un hombre y mujer. Las cosas inapropiadas qué no quería conocer en aquel entonces ahora me atormentaban. Una pregunta imposible paso por mi mente "¿Acaso Patrick podría meter su mano debajo de mi vestido?". Mi dama interior se desmonoraba cada vez que me miraba tan profundo dentro de mi.
Podía tragar lento o fuerte pero la idea de volver a estar montada en sus piernas se volvió una distracción constante. Quería que el calor subiera a niveles en donde podríamos quemarnos.
Patrick me guió al salón de baile, el sudor de mis manos no podía ser más incómodo y constante. Era acaso normal que no pudiera verle los ojos, esos tan bellos o esa boca qué me encontraba imaginando jadeando. Estábamos rodeados de muchas personas, puse una de mis manos en su hombro y la otra en su palma. Intente mantener mi postura confiada del siguiente baile pero Patrick toco suavemente las dos muñecas de mis brazos para colocarlas sobre su cuello, sus manos se movieron alrededor de mi cintura, un escalofrío paso por mi corazón llegando a mover todo dentro de mi.
-Tu sonrisa... - soltó, volvi a verlo, sus ojos grises brillando y solo para mi - Sigue... Mirándome de esa manera tan perfecta.
Trague fuerte, un movimiento que descubrió por su sonrisa juguetona, ¿Podía ser este hombre tan...?
-Patrick yo... - la música comenzó a sonar, comenzamos a seguir los pasos de la canción - Te llevo buscando.
El seguía con su mirada sería sobre mi, como si dijera "mi propiedad" la cual causo muchos sentimiento dentro de mi, algunos de furia y otros de deseo.
-Me alegra escuchar eso- dimos un giro rápido pero mis manos no podían separarse de su puesto establecido por Patrick - No he dejado de pensarte Allison -.
Mis ojos se abrieron de par en par, Patrick río con mi reacción, apretando sus manos más sobre mi cadera. Una mujer alta rubia nos miró desde lejos, tenía sus ojos poseídos en nosotros, un sentimiento extraño se adentro en mi y deslice mis manos aun más cerca de Patrick. Mientras que la chica solo daba un suspiro y se iba con bastante enojo.
-No te preocupes por ella - mis ojos volvieron a los de Patrick, ahora estaba tan segura en sus brazos qué no podía apartarme - Solo tu puedes tocarme.
De repente volví a sentir nervios, no podía negar este sentimiento de "alivio", recordé que mis padres me estarían viendo y me aleje un poco.
-No te atrevas... - Patrick hizo qué nos juntáramos hasta sentir la respiración del otro. Aquella noche se volvió un bucle hecho realidad - No te apartes de mi.
Y como si estuviera en una hipnosis, hecha por un brujo bastante sexi, seguí sus ordenes, relaje mis brazos y comencé acariciar su cabello. Pero aun así tenía un cometido esa noche y no sería solo este momento de ensueño.
-Patrick no quiero ser... Intensa- volvimos a dar un giro qué hizo qué nuestros labios casi se dieran un beso -.
-Nunca lo serias Allison... - le di una sonrisa grande con su comentario, había olvidado un poco como coquetear, pero la verdad él sabía que no tenía mucha experiencia o eso esperaba que conociera -.
-No conozco nada sobre ti - casi parecía un reclamo me temí qué Patrick me odiara por que a nadie le gustaba una chica caprichosa -.
-Bien... Mucho gusto, soy Patrick Roffman - sus pequeños oyuelos aparecieron como un cuento mágico qué podía quedar viendo por horas - Soy CEO de mi empresa, trabajo con el sector de los animales para ser exactos, tengo mucho trabajo pero una noche conocí a una chica bastante sensual qué no puedo quitar de mi cabeza -.
-Mucho gusto Patrick, soy Allison Burdocks, una chica bastante tranquila, este año termino la preparatoria y hace unas noches que no puedo sacármelo del sistema y el corazón - los dos nos reímos en una sinfonía de los dioses -.
-Dime todas tus preguntas - Sono la próxima canción que era más movida pero seguíamos atrapados en el momento de estar uno al lado del otro - Confesare todo.
-Bien Sr. Roffman... ¿Cuales son sus gustos? - reí mientras nos movíamos lento -.
-Unas lentejuelas rosadas - le di un pequeño golpe en el hombro - Además de cazar... Leche con chocolate, los postres, jugar al crucigrama del periódico y coleccionar películas-.
-¿Alguna vez le han dicho que parece un niño? - tenía gustos qué jamás en mi vida pensé en un hombre. Muchos solo dicen que trabajar y ver la televisión. Como si les matara hacer algo más. - Bueno a mi me gusta pintar cuadros, plantar flores de todo tipo, tocar el piano y soy muy buena haciendo leche con chocolate -.
-Esta noche vienes conmigo- le di una gentil sonrisa, me imaginaba una vida en donde podía despertar a su lado pero era una forma de pensar egoísta y apresurada- Te falto una cosa muy importante - quede confundida con sus palabras, había dicho lo mejor que se hacer. Su rostro se movió hasta llegar a mi mejilla izquierda, sentí sus labios en mi oreja y susurro "También fumas" -.
Mis ojos se volvieron a abrir como ventanas, con mis brazos hice qué se quedará todavía en ese contacto con mi mejilla y también susurre "tu igual". Terminamos dandonos una sonrisa de complicidad y la música cambio a una romántica en donde varias parejas entraron al salón.
Eran las ya las 10 de la noche, medio mundo se retiro de la fiesta para volver a sus hogares. Pero yo seguía atada al hermoso cuello de Patrick Roffman, con dolor en los pies y con mis mejillas sonrojadas por tanto sonreir. La música se volvió cada vez más lenta y tome la oportunidad para enterrar mi cabeza en su pecho. Le di una mirada a mi madre para que me diera más tiempo y así fue. Se llevó a padre de nuevo a la limosina y espero a que estuviera consciente para decirle que me encontraba en el baño de damas.
Los músicos comenzaron a guardar pero Patrick me dejo en medio del salón para ir a hablar con ellos, no pude escuchar mucho pero hubieron risas y luego volvió a mis brazos. Como si ese movimiento de estar tan unidos fuera solo nuestro.
Y entonces como una última petición sono
"Whoa, my love, my darling... " me aferre más al cuerpo musculoso de Patrick, deseando que esa noche nunca acabará, qué realmente pudiera volver en su auto y llegar a "nuestro hogar".La idea cada vez me emocionaba más pero no tenía idea si mis sentimientos serían aceptados por aquel hombre que me besaba la cabeza y apretaba mi cintura o acariciaba mi espalda dandome escalofríos qué lo hacían divertirse. Era egoísta y aun así rogaba para que el destino fuera de nosotros.
Mire la hora, finalmente eran las 11 de la noche y como un cuento de hadas qué necesitaba que fuera para siempre. Vi a mi madre en la salida diciéndome que ya era tiempo y me aleje de Patrick con una sonrisa nerviosa.
-Patrick... Quiero volver a verte - dije aun temiendo de que esta noche fuese suficiente para él y yo una tonta por caer tan bajo - Yo... Olvidalo... Gracias por hoy.
Antes de irme, Patrick me abrazo desde atrás y un beso húmedo quedo en mi cuello. Cerre los ojos enamorada del momento y de aquel hombre.
-Esta es mi tarjeta de negocios, llamame cuando puedas - emocionada, me volví a verlo de frente, lo abrace y soltó una risa pequeña. Me devolví donde estaba mi madre caminando de espaldas, viendo como Patrick metía sus manos en sus bolsillos, podía imaginarme qué está noche esa imagen sería mi perdición.
ESTÁS LEYENDO
1950
AcakEn el año 1950. Empezó la masacre. Un joven incomprendido enamorado de una chica de vestido rosado de lentejuelas. En sus ojos la vio brillar. Bailar con diferentes tipos Y jamás vio tan linda una muerte como la de ella en sus brazos "Hola" saludo...
