Los repuestos conseguidos tras el robo de la bodega hace un par de semanas fueron como un regalo caído del cielo para Kursed, gracias a eso pudo progresar en las reparaciones de su nave mucho más rápido. El tanque de combustible fue una de sus mayores preocupaciones, pese a que logró reparar los daños del depósito apenas había podido rescatar algo de combustible, y solo tenía líquido para unas horas de vuelo siendo optimistas. Podía obtener más en el puerto donde había repostado antes, sabía que no le darían mucho, pero era mejor que quedarse vacía en pleno vuelo, el problema era que si iba hasta allá en su nave y no conseguía nada, luego quizá no pudiese llegar antes de acabarse lo poco que tenía. Tuvo que esperar algunos días más antes de poder presentársele una oportunidad. Dorn tenía planeado ir hasta el puerto, el motivo le era ajeno a Kursed, pero se ofreció a ir con él para intentar conseguir combustible, por lo que por la mañana subió al transporte de orugas junto al grupo de cuatro soldados que acompañarían a Dorn.
Tras bajar del transporte e inhalar algo de aire fresco Kursed se separó del grupo y, mientras Dorn y los soldados se dirigieron hacia la reunión a la que fueron llamados, ella fue hacia la bomba de combustible que tenía más cerca para intentar buscar algo de combustible. Sin embargo al llegar y revisar vio que ahí no quedaba nada, la bomba estaba completamente vacía, lo poco que solía haber fue empleado para evacuar un transporte hace unos días. No le quedó otra más que recorrer el camino a pie hasta la siguiente bomba, camino que no fue corto y que fue igualmente en vano pues tampoco logró encontrar algo. Ya estaba empezando a creer que se iría con las manos vacías, quedaban más bombas que podía revisar, pero eso le tomaría todo el día y debía volver antes del anochecer.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el familiar silbido de la artillería que ya se había grabado en su mente. Casi que por puro instinto Kursed buscó un lugar donde ocultarse, sin pensarlo siquiera corrió hacia un hangar abierto que tenía a algunos metros, sabiendo que bajo este tipo de situaciones no era seguro resguardarse dentro de edificios, pero seguía siendo mejor que quedarse afuera donde estaba expuesta.
...
Lo último que recordaba era recibir un fuerte golpe en la cabeza mientras buscaba donde ocultarse, al abrir los ojos se vio a sí misma bajo un montón de escombros de la cintura hacia abajo, por suerte no fue nada que no pudiera remover ella misma. No sabía cuánto tiempo había estado inconsciente pero si sabía que debía salir cuanto antes. Tras liberarse y asegurarse de que sus piernas no estaban lastimadas decidió ir afuera. El silencio le indicaba que el bombardeo ya había terminado y era mejor salir de aquí antes de que el resto del edificio se le acabase viniendo encima. Sin embargo al dirigirse hacia la salida pareció estar en el infierno. Todo el puerto había sido arrasado y ahora un incendio colosal se expandía en cada dirección con nubes de humo tan densas que ni siquiera la luz del sol podía pasar por ellas. No parecía quedar mucho ahí, pero aun así seguía necesitando combustible, si tenía suerte podía encontrar algo aunque sea. Aunque sería un milagro si lo lograba pues todo había sido reducido a escombros ardientes. Tampoco podía ver a nadie, al menos no a nadie con vida. Mientras recorría el lugar logró encontrar los restos de una de las bombas de combustible que había estallado, era poco probable que hallase algo ahí, además de que las llamas eran muy intensas como para acercarse. Las otras bombas estaban demasiado lejos y alejarse mucho podía ser peligroso, pues podría haber soldados hostiles cerca, pero tenía más chance de poder conseguir lo que buscaba por lo que no tenía otra opción. Con arma en mano Kursed caminaba con paso firme vigilando cada rincón y con el oído tan atento como pudiese. Estaba incómodamente silencioso, el crepitar de las llamas era lo único que se escuchaba y su vista se obstaculizaba por los enormes torrentes de humo negro que también le dificultaban respirar.
Tras avanzar una cantidad desconocida de metros llegó hasta otra bomba de gas que parecía estar en mejor estado, y entre el humo y los escombros creyó poder ver un par de bidones de combustible, con algo de suerte llenos, pero tras dar un par de pasos oiría múltiples voces y pisadas acercándose. De nuevo sentiría su pecho palpitar con fuerza mientras se ocultaba tras una pared derruida, y sin saber si eran aliados o enemigos esa sensación de querer salir de ahí volvía a inundar su cabeza a medida que las voces se escuchaban cada vez más y más cerca. Todo empeoró cuando las voces comenzaron a sonar agitadas y ocasionales disparos empezaron a resonar. Ahora sus piernas estaban temblando, y a diferencia del combate sobre el planeta de hace unas semanas, ahora estaba sola. Finalmente no pudo soportarlo más, y tras asomarse levemente para comprobar que aún estaban lejos, se dio la vuelta y empezó a correr.
Sin mirar atrás ni una sola vez Kursed corrió tan rápido como el dolor en su talón se lo permitía mientras detrás de ella los disparos se intensificaban. No tenía idea de si la estaban persiguiendo o no, y tampoco tenía la intención de voltearse para comprobarlo. Dejaría atrás las bombas en llamas, los edificios en ruinas y las nubes de humo hasta salir del perímetro del puerto. Siguió hasta creer estar lo suficientemente lejos y solo entonces pararía, ahogada por la tos y empapada en sudor Kursed se dejaría caer de rodillas en el suelo para tratar de recuperar el aliento. Ahora se moría de sed, su garganta se sentía rasposa y estaba acalorada. No quería su cantimplora, el ardor del licor no le ayudaría esta vez, ella quería agua. Sabía que era una mala idea, pero para este punto ya había tenido muchas malas ideas ¿asique qué era una más? Kursed recogería un puñado de nieve y se lo metería en la boca, sintiendo como la gélida nieve destemplaba sus dientes pero aliviaba su sed a medida que esta se derretía y el agua descendía por su garganta arrastrando quien sabe cuanta porquería con ella.
Después de calmarse tras lo sucedido no podía evitar sentirse como una cobarde. Podía hasta cierto punto entender porque le había ocurrido en el combate que tuvo en órbita ¿pero aquí? ¿siendo que había estado en cientos de tiroteos antes? Ahora estaba confundida, y su propia confusión la enojaba. Pero entre su propia frustración pudo oír una voz familiar que llamaría su atención, entre el humo la figura de Dorn aparecería acompañado de varios soldados. Los soldados seguirían su camino hacia donde aún podían oírse los disparos a lo lejos, Dorn por su parte fue hasta ella para ver si se encontraba bien. Kursed intentó ponerse de pie pero su talón le impediría dar siquiera un paso antes de volver a caer.
Dorn fue de inmediato hasta ella y la ayudaría a levantarse sosteniéndola de un hombro, y mientras detrás de ellos parecía desatarse un infierno ambos lograrían volver hasta el transporte en el que habían llegado. A bordo ya había varios hombres heridos y algunos suministros que habían logrado rescatar, tras subir a Kursed Dorn ordenaría al piloto que volvieran al cuartel del almacén, sin embargo el bóxer se negaría a subir al transporte.
Dorn: Me quedaré hasta asegurarnos de que la zona es segura, hay una ruta segura tras el hangar 56, úsenlo para evacuar a los heridos.
El conductor del transporte obedeció la orden y se puso en marcha mientras en la parte trasera Kursed observaba como Dorn se quedaba atrás hasta perderle de vista cuando el vehículo giró tras un edificio. Incluso luego de dejar atrás el campo de batalla el vehículo no redujo la velocidad, continúo avanzando a toda velocidad para intentar volver al cuartel antes de que cayera la noche, cosa que logró a duras penas. Kursed descendió por su cuenta mientras los médicos y demás soldados ayudaban a los que estaban en peores condiciones. Pronto la pequeña enfermería fue incapaz de dar abasto a los heridos, por lo que tuvieron que usar la oficina de Dorn en su ausencia para poder albergarlos, sabían que a él no le importaría. Kursed caminaba con una muy notable cojera, quería buscar un lugar para sentarse que no fuera el suelo por lo que fue hasta el ala de su nave y tras treparse en ella un médico le revisaría el talón. Por suerte el intenso dolor solo se debía al sobreesfuerzo, y no había nada de qué preocuparse siempre y cuando reposara. Kursed estuvo despierta varias horas más, Dorn aún no había regresado y una parte de ella parecía sentirse preocupada. Sin embargo, Kursed aún tenía en mente su idea de indagar más sobre McCloud, y la ausencia del bóxer le daba una oportunidad que sería inteligente aprovechar, por lo que ese lado más intrusivo que le decía que aprovechara la oportunidad acabó imponiéndose.
Con el tobillo ya menos adolorido que antes caminó con cuidado hasta la sala que Dorn solía usar como oficina. Al abrir la puerta se encontró con que el lugar había sido convertido prácticamente en una sala de urgencias, por todos lados había camillas con hombres dormidos o inconscientes. Si quería llegar hasta la computadora de Dorn tendría que sortear las camillas y todo el material médico que había desperdigado, un solo paso en falso y acabaría frente a un pelotón de fusilamiento, por eso se quitó las botas antes de entrar para tratar de hacer el menor ruido posible con sus pisadas. Entonces entró en la sala. Aguantando levemente la respiración y vigilando con extrema precaución cada uno de sus pasos, Kursed avanzaba lentamente mientras sus patas se enfriaban de prisa por ir descalza. Después de lo que solo fueron tres minutos que se le parecieron eternos, logró llegar hasta el final de la habitación donde estaba la computadora de Dorn. Después de dar un último vistazo para comprobar que todo seguía estando tranquilo, Kursed ingresó a la computadora que convenientemente no tenía contraseña y empezó a buscar entre los archivos. Para su infortunio había tantas carpetas que no sería seguro ponerse a revisarlas ahí mismo para separar las que puedan ser útiles, por lo que conectó su tableta a la computadora y descargó todo lo que pudo para luego volver hacia la entrada, y una vez de regreso se encerró en su nave y empezó a leer.
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Kursed: Una historia de Star Fox
FanfictionEsta historia intenta ser una continuación del final "Star Wolf Returns" de Star Fox Command ¿A quien cresta pudo haberle gustado Command? Yo me pregunto lo mismo, pero si e de admitir que algunos de sus finales tienen bastante potencial. Kursed nun...
