Capítulo 18

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Por fin ya le habían dado el alta. Siempre y cuando no se agitara demasiado Kursed ya podía volver al trabajo. Su primer pensamiento fue reportarse con Arpechio, no había hablado con él desde su ultimátum, por lo que se dirigió a la estación 043 tras tomar una nave que Pasha le entregó de su flota. Al menos él no se la cobraría si algo le pasaba. En el camino rumbo a la estación empezó a ponerse nerviosa, no sabía ni que reportarle al lince ¿Por qué iba hasta allá entonces? ¿no podía hacerlo por videollamada? Estos últimos días había estado muy distraída, a veces sentía ansiedad, otras cansancio como si no hubiera dormido en días. Pensaba que esos días de descanso la ayudarían a aclarar sus pensamientos, pero ahora solo se sentía más hundida.

Volvió en si misma solo cuando la estación apareció en su campo visual. La estación se veía imponente y sombría como no la había visto antes. A medida que se acercaba se veía cada vez más colosal, por algún razón sentía como si ella se volviese más pequeña a medida que se acercaba. Las puertas del hangar se abrían lentamente y su nave continuó a través del campo de energía que separaba el vacío del espacio del ambiente artificial del interior de la estación. Dentro estaba oscuro, pobremente iluminado con unos pocos focos de luz blanquecina. Estaba también helado, Kursed sintió una corriente fría recorrer su rostro cuando descendió de su nave. Tanto para cubrirse de la corriente helada como para ocultar su cabeza semi rapada, Kursed se puso la capucha y avanzó por los pasillos todo el camino hasta el mesón principal donde se encontraba la yegua. Rain se sorprendió un poco al verla llegar, ella no había avisado de su llegada y tampoco se esperaba verla.

Kursed: Vengo a ver a Arpechio.

Rain: El señor Linchioni no se encuentra, no ha estado por aquí en un buen tiempo.

¿Había venido hasta aquí para nada? Se sentía como una idiota, ella misma se había dicho que hubiese sido mejor una videollamada. Rain la notó algo extraña, se sorprendió de su apariencia, desde la última vez que se vieron la zorro había cambiado drásticamente, la veía agotada, incluso su tono de voz se escuchaba cansado.

Rain: Emm... ¿te encuentras bien?

Kursed: No lo sé, no sé cómo es que aun sigo aquí, fracase dos veces ¿Por qué aun no me despide?

Rain: ¿Es eso? No te tortures así, has logrado bastantes avances. Te enfrentaste a ese piloto y sobreviviste, de todos los hombres que el señor Linchioni ha contratado para lidiar con este trabajo, eres la única que ha llegado tan lejos.

Pese a que de alguna forma valoraba su intento por consolarla, no era una razón muy creíble. Ella misma deducía que la verdadera razón estaba relacionada con el hecho de que el lince ya había "invertido" mucho dinero en ella, y pese a sus anteriores fracasos, de alguna forma aún esperaba obtener algún resultado que justificase mínimamente las cifras. Aunque si de algo sirvió, en cierta forma la calidez con la que la yegua le hablaba la hacía sentir un poco mejor.

El repentino impulso de querer abrasarla fue interrumpido por una brusca sacudida seguida del intermitente resonar de una alarma. Casi de forma instintiva Rain saltó de vuelta a su asiento y empezó a teclear en la computadora. Las violentas sacudidas provenían de los múltiples disparos efectuados por una fragata que acababa de salir de un salto hiperespacial. El actuar premeditado poco común de una nave de la armada o fuerza policial solo arrojaba una posibilidad, que el repentino ataque proviniese de otro cartel o de piratas. Kursed intuía que se trataría de la segunda opción pues no veía posible que Pasha fuese el responsable. Las lecturas que Rain recibía en sus pantallas sobre las intensas interferencias que los impactos generaban en los escudos de la estación le preocupaban, dicha interferencia sobrecalentaba los escudos más de lo normal y podía reducir su duración drásticamente. La única explicación para tales efectos era que estuviesen usando un arma de iones, despejando así de inmediato las dudas sobre la identidad del atacante.

Tan rápido como pudo Kursed se dirigió de vuelta al hangar y saltó a su nave. Otros pilotos aún se estaban preparando cuando ella ya había despegado. En cuanto salió de la estación y dio la vuelta a su nave vio la fragata de Wenco acercándose escoltada por al menos dos docenas de cazas, al menos eso logró contar ella. La fragata dio un disparo contundente que impactó contra el escudo de la estación.

Rain: El escudo puede aguantar algunos impactos del cañón de iones, pero no durará para siempre, hay que inutilizar esa arma cuanto antes.

Kursed se dirigió hacia la fragata seguida por un par de pilotos, su objetivo era ese cañón como le había dicho Rain, pero en cuanto tuvo el arma en la mira sus disparos fueron frenados por el propio escudo de la fragata. Mientras volaba cerca del enorme cañón ubicado en la parte baja de la fragata, otro disparo fue efectuado proyectando un haz de luz que la cegó por un momento. El escudo de la estación logró aguantar el tercer disparo, pero las lecturas que recibía Rain sobre el estado del escudo eran cada vez más débiles.

Se preparó para atacar otra vez pero un grupo de cazas escolta la hicieron desviarse de su objetivo y empezar a maniobrar. No podía esquivar las naves y apuntar al cañón al mismo tiempo sin arriesgarse a que la derriben. La distracción fue lo suficiente como para permitirle al arma de iones efectuar un nuevo disparo que dio en su objetivo sin problemas. La estación espacial fue recorrida por un halo de luz azulada cuando el escudo de energía acabó por ceder, dejando al complejo completamente vulnerable. La nave empezó a volar en círculos alrededor de la estación, los cañones de la fragata buscaban los puntos débiles mientras las torretas de la estación intentaban repeler al atacante sin éxito pues este aún contaba con sus escudos. Por su parte, las baterías de baja potencia de la fragata eran incapaces de hacer daños significativos a la estación, por lo que su nueva estrategia consistió en volver a usar el arma de iones para deshabilitar poco a poco los sistemas de la estación. El siguiente disparo impactó directo en la estructura haciendo que un sector entero de la estación se quedase sin energía.

Rain: De momento no hay ningún sistema importante comprometido, pero no sé cuánto más podrá aguantar la estación.

Kursed seguía intentando sin éxito traspasar los escudos de la fragata, cada disparo era absorbido sin causar el más mínimo daño. El cañón de iones efectuó otro disparo. Todo al interior de la estación se sacudía con fuerza con cada impacto recibido. Esta vez el área en la que se encontraba Rain fue alcanzada dejándola totalmente incomunicada con el exterior u otros sectores. La yegua salió de su asiento y se dirigió tan rápido como pudo a otra zona de la estación que aun tuviese energía. Mientras Kursed se veía forzada a alejarse de la fragata debido a la presión que ejercían las naves que la defendían. Cada vez quedaban menos pilotos que pudiesen defender la estación, y una nueva detonación inutilizaría uno de los enormes motores que mantenían la estación en órbita, haciendo que esta se inclinase bruscamente. Por suerte el motor restante era capaz de mantenerla aún en órbita, pero a este ritmo no se sabía cuánto podía durar.

Kursed estaba intentando un nuevo acercamiento a la fragata cuando una nave se cruzó por su campo visual tratando de frenarle el paso. Tras acertarle dos disparos en la parte trasera esta se precipitó estrellándose contra el escudo y causando una leve pero notoria perturbación en este. Al mismo tiempo que eso ocurría otro disparo de iones golpearía la estación apuntando al último motor, el tiro fallaría su blanco original pero el impacto acabaría afectando el sistema de soporte vital, cortando lenta y gradualmente el flujo de oxígeno al interior de la estación. Rain batallaba por avanzar, subiendo piso por piso mientras todo se sacudía y se hacía cada vez más difícil respirar.

El motor restante se estaba sobrecalentando más de lo que podía soportar, los disparos de la fragata continuaban apuntando a la turbina, hasta que por fin sucumbió en una enorme explosión que sacudió con violencia a todas las naves cercanas. A Kursed no le quedó otra más que alejarse a una distancia segura mientras veía la estación precipitarse hacia el planeta al que orbitaba y lentamente se despedazaba a medida que entraba en contacto con la atmosfera, hasta finalmente desaparecer en una colosal nube de fuego y tierra tras golpear la superficie, de tal magnitud que pudo ser observada a simple vista por Kursed a la distancia a la que se encontraba. Fue como si el mundo a su alrededor se paralizara. La fragata había cumplido su objetivo y se había marchado, mientras ella intentaba en vano contactar con Rain una y otra vez, solo encontrándose con estática en cada canal que revisaba.

Ni siquiera tuvo tiempo de lamentarse, tan pronto como la estación desapareció ella recibió una señal de auxilio, y al verificarla se le heló la sangre al ver que esta provenía de Réstik.

Kursed: Una historia de Star FoxHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora