Capitulo 2 (Mocosos)

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Narra Gabriel

Tiempo atrás...

-Con esto cerramos el negocio. Un brindis por los millones que nos va a traer este negocio-dijo un nuevo comprador y brindamos con las copas.

Observo aquella chica que bailaba al ritmo de la música, movía sus caderas de manera sensual y se me quedaba mirando fijamente. Ella se acercó más y comenzó a moverse de manera sensual.

-Su nombre es Neftalí, es una chica que siempre viene todos los días a bailar y a veces viene con sus amigas-dijo Oliver.

-¿Que más sabes sobre ella?-pregunté.

-Vive a dos cuadras de aquí, es soltera, tiene 29 años no tiene hijos y tiene un perrito que se llama Lucas-dijo Oliver y solté una carcajada. Dejé la copa y me levante y comencé a caminar hacia ella.

-Hola-dijo ella con una sonrisa.

-Llevas rato mirándome, ¿tienes algún problema conmigo?-pregunté y ella soltó una carcajada.

-No, es solo que, nunca te había visto por aquí. Me pareciste un hombre interesante-dijo y colocó sus brazos a cada lado de mi cabeza y comenzó a bailar al ritmo de la música.

-¿Te parecí interesante?-susurré dándole la vuelta y ella sonríe.

-¿Porque no mejor vamos a mi casa y disfrutamos de la noche?-preguntó ella.

-Me parece una idea espectacular, pero no será en tu casa. Conozco un hotel aquí cerca, ¿que te parece?-dije y ella sonríe.

-Me parece una idea espectacular-dijo ella.

Llegamos a la habitación del hotel y ella se abalanzó a besarme. El beso fue aumentando de tono, le tiré en la cama y rápidamente comencé a besar sus piernas hasta llegar a sus pies. Quite sus tacones y bese sus pies y ella me observo con una mirada perversa. Regrese a besar sus piernas hasta que levante su vestido y vi sus bragas de color negra y dejé un beso encima de sus bragas y ella se incorporó y me quitó la chaqueta. Luego comenzó a desabotonar mi camisa y comenzó a besar mis abdominales mi cuello.

-Eres un Dios griego-susurró y me puse encima de ella y le quite su vestido y para mi sorpresa no traía sostén y comencé a jugar con sus pechos.

-¿Cual es tu nombre?-preguntó ella y la miré.

-Eso no importa-susurré y quite sus bragas. Comencé a besar su vientre y llegue a su feminidad y comencé a jugar y a saborearla con mi boca. Ella no paraba de gemir y agregar sus piernas contra mi cabeza. Luego saque mi cabeza de ahí y ella rápidamente quita el cinturón y mis pantalones. Comienza a sobar mi miembro por encima de la tela de mis bóxers. Hasta que lo saco y comenzó a chuparlo. Agarre su cabeza y comencé a acelerar mis movimientos con mis caderas hasta que la aparte y la puse de espaldas y entré en ella arrebatando un gran gemido.

    Comencé a mover mis caderas con movimientos profundos y ella no dejaba de gritar y retorcerse debajo de mi. Ahora ella estaba sobre mi moviendo sus caderas. Seguimos cambiando de posición hasta que un líquido transparente salió de ella, llenando mis muslos y parte de la cama. En ese momento salí de ella y ella se arrodilló frente a mi y comencé a mover mi mano alrededor de mi miembro y mi semen cayó dentro de su boca. Ella me regala una sonrisa perversa y la besé.

-No te vayas-dijo abrazándome por detrás.

-Ten-dije entregándole dinero.

-¿Porque me das esto?-preguntó.

-Por lo que hicimos hoy, que tengas linda noche-dije y salí. Oliver estaba esperándome abajo y me miró.

-Todo está listo-dijo Oliver y caminamos a la camioneta.

-Quiero ir a un lugar, antes de regresar a casa-dije y Oliver manda a detener la camioneta y veo un montón de adolescentes saliendo de un bar.

-Estos muchachos crees que tienen la mayoría de edad, son unos mocosos-dije.

-Fuimos jóvenes tu y yo fuimos uno de esos mocosos-dijo Oliver y solté una carcajada.

-Tienes razón, recuerdas el día que escapamos de la policía-dije y Oliver asiente.

-Claro que me acuerdo, peor fue el regalo de tu papá-dijo Oliver.

-Que tiempos aquellos, quien iba a pensar que íbamos a terminar siendo tan inseparables y terminaste siendo mi mano derecha. Tomate el día libre hoy-dije y Oliver me miro.

-Te invito a un club-dijo Oliver y lo mire.

-Dale-dije.

*****

-Buenos días, ¿cómo estás?-dijo Valerie y dejé un beso en su frente.

-Estoy bien, huele delicioso. ¿Que preparaste?-pregunté y ella sonríe.

-Recuerdas las galletas que te preparaba cuando niño, las hice de nuevo. Están calientes-dijo Valerie y sin importar tome una y la comí.

-Esto está delicioso, Dios bendiga tus manos-dije y ella sonríe.

-¿Te ocurre algo?-sabia que algo le pasaba.

-Es sobre mi hija-dijo ella y la miré.

-¿Que ocurre?-pregunté ella me abrazo.

-Me llegaron los resultados de que tiene leucemia-dijo ella con lagrimas en sus ojos.

-Oh, cuanto lo siento Valerie. Mira, yo me encargaré de buscar al mejor médico para que ayude a Adara a que se cure de la leucemia-dije y ella me mira.

-Te lo agradezco, pero no puedo aceptarlo. Tú haz echo muchas cosas por mi y...-no la dejé terminar.

-Valerie, eres como mi madre y lo sabes. Desde pequeño té tengo un cariño muy especial, eres importante en mi vida y lo que te pase a ti también a mi me pasa y yo quiero ayudarte. Adara ya debe ser una mujer-dije y ella me regala una sonrisa.

-Si, ella tiene 27 años-dijo Valerie.

-¿Porque no la has invitado? Quizás eso les haga bien a ambas-dije y ella me mira.

-Valerie está muy concentrada en sus estudios, sólo le faltan dos años para culminar su doctorado. Me siento orgullosa de ella-dijo Valerie.

-Vale, invítala. A mi no me molesta y lo sabes-dije y Valerie sonríe.

-Lo sé, ahora puedes comer más galletas están frías.

-Lo sé, ahora puedes comer más galletas están frías

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La Promesa Del NarcoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora