No aguantare hasta el lunes, no podré –aparto la libreta, tiro el lápiz y paso mis manos por mi rostro con frustración.
Necesito verle, necesito que sepa que estoy aquí, que sigo aquí, que no me he ido y no me iré. Tengo que recordarle que puede contar conmigo, que en mí tiene una amiga, aunque no quiera aceptarlo, aquí me tiene y aquí me tendrá. Aunque me evite, excluya, desprecie, moleste, juzgue y lastime yo seguiré estando para él, porque para eso son los verdaderos amigos, para aguantarse los berrinches del otro y para apoyarse incondicionalmente, tanto en las buenas como en las malas. Porque después de todo, también hay cosas buenas entre nosotros.
A su lado he vivido momentos únicos y quiero seguir viviéndolos, y no me sentiré bien si no le brindo mi mano en estos momentos, en este espacio de tiempo difícil para él.
Tomo un suéter y me lo coloco encima de la franelilla, deshago mi moño despeinado y me hago una coleta.
Me miro en el espejo para posteriormente darme dos toques en las mejillas con las yemas de mis dedos. Tomo mi celular, salgo de mi habitación y me aproximo a la sala.
- ¿Saldrás? –inquiere mamá.
- Necesito visitar a un amigo... –no se su dirección.
- ¿Te llevaras el auto? –inquiere.
- No –niego con la cabeza mientras le escribo a Katherine para que me de la dirección de Andrew–, él vive cerca de aquí.
- Bueno –sonríe–, no hay problema, amor. ¿Llegaras temprano? –inquiere.
- Sí, eso creo –miro la hora–. Son las cinco y diecisiete, quizás esté aquí antes de las siete.
Kat me envía la dirección por GPS. Me despido de mamá, camino con el celular en la mano, saludo a un par de vecinos.
¿Qué haré allí? ¿Qué le diré exactamente? ¿Y si su papá está en casa? ¿Cómo y que le diré yo al respecto cuando ni el mismo quiso contarme esto? –me pregunto dubitativa– Mejor regreso a casa –miro mi celular y en la próxima esquina debo cruzar a la derecha para estar en su calle.
Estoy tan cerca –muerdo mi lengua–. ¿Sigo o regreso?.
Una señora pasa a mi lado y me saluda.
- Buenas tardes –le sonrío.
- ¿Confundida? –inquiere.
- Insegura–añado apenada.
- Cariño, la vida se compone de decisiones que resaltan tu lado inseguro y te confunde en exceso, tu solo has lo que creas correcto y si te equivocas aprende de ello –sonríe–. Es una bonita tarde para que estés debatiéndote internamente –alza su vista en mira hacia el atardecer–. Actúa, cariño, solo actúa –se vuelve para mirarme, me brinda una sonrisa cálida antes de marcharse.
La observo mientras se aleja y con seguridad y firmeza sigo mi camino. Cruzo a la derecha y reconozco la calle, miro el celular nuevamente y doy unos pasos hasta detenerme en el punto, alzo mi vista para divisar la casa.
- ¡Ya no mas! –dice una señora en voz– no lo tolerare mas. No puedo... –su voz se quiebra– ¡Ya no puedo! –añade en voz alta
Vidrios rompiéndose y ladridos constantes de un perro.
Es la casa de aquel día –me sorprendo–. Él chico que abrazaba a la señora era Andrew, era él abrazando a su mamá.
Trago fuerte, me acerco a la puerta y toco esta sin saber que seguirá después.
- Buenas tardes –añade una señora sonriente.
ESTÁS LEYENDO
Infalible
Teen FictionSiempre he considerado que enamorarse de alguien que te corresponda es prodigioso, porque enamorarse unilateralmente es algo tan común, y bueno, a mí también me pasa, no crean que soy parte de la excepción. Mi crush es inalcanzable y no precisament...
