Capítulo Dos

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ZOE

Me paro en frente de la puerta, suspiro y pego en la puerta y esta se abre de una manera muy brusca dejando ver a un chico alto, rubio y bastante guapo que se me queda mirando de manera extraña y yo no sabía que hacer.

¿nos hemos equivocado de casa?

—¿Puedo ayudarte en algo?— pregunta mirándome de arriba a bajo con desprecio.

—¿Está Barry?— digo.

—¿Quién pregunta por mi?— dice Barry asomándose a la puerta y cuando me ve abre los ojos como platos— ¡Zoe!— dice este y se acerca a mi abrazándome y elevándome del suelo.

—Te he echado de menos— digo en el abrazo.

Me suelta dejándome en el suelo y alguien carraspea. Barry y yo miramos al chico rubio que me abrió la puerta.

—Si me dejan salir podré irme y luego os dais cariñitos— dijo el rubio.

—¿Cariñitos? ¿que tienes, cinco años?— le respondo.

El chico se me queda mirando serio pero no dice nada y se va.

—Asquerosa pouge— murmura, decidí ignorarle ya que no sabía que era eso de "pouge".

Barry y yo entramos a la casa y nos sentamos en el sofá.

—¿Y esta visita sorpresa a que se debe? viendo tus maletas, veo que vienes para quedarte— dice.

—Sii, vengo para quedarme, si no te importa claro...

—¿Estas loca? ¡por mi perfecto!— dice y la verdad es que me sentí super aliviada de escuchar su respuesta.

—Perfecto entonces, ¿podrías decirme donde puedo dormir?.

—Sígueme— dice y nos adentramos en el pasillo y nos paramos en frente de una puerta, él la abre y puedo ver que en ella hay una cama pequeña, con un armario y un escritorio con su silla— no es gran cosa pero con el tiempo puedes ir acomodándola a tu gusto.

—Es perfecto primito, muchas gracias— digo y se va dejándome sola para que me instale.

Una vez instalada, como traía pocas cosas las pude colocar rápido, salgo de mi cuarto y me dirijo a la cocin donde encuentro a mi primo preparando la cena.

—¿Te gustan los macarrones?— pregunta.

—Me encantan— digo.

—Menos mal porque esa va a ser nuestra cena— dice y sonrío sentándomelo en el sofá.

Unos minutos mas tarde llega Barry y pone los dos platos de comida sobre la mesa.

—¿Qué quieres para beber?.

—Agua, gracias— odio las bebidas gaseosas.

Nos encontrábamos cenando cuando le pregunté sobre lo que me dijo Kiara (la chica morena que me trajo aquí).

—Oye, ¿a qué te dedicas?— pregunto y noto como de tensa.

—Algunos trabajillos.

—¿Qué clase de trabajillos?.

—Esta bien, te lo diré por que confío en ti pero no se lo digas a nadie, eh— me mira y yo asiento— verás, al mudarme a vivir solo, pensé que no sería tan complicado, pero no es así, hay muchos gastos y yo tengo poco dinero así que... vengo droga a los kooks para así poder conseguir algo de dinero— dice apenado y mira para abajo.

¿Kooks? ¿pouge? no entiendo nada.

—Oye, no te preocupes, es algo normal cada uno tiene que apañárselas como puede para vivir, te entiendo y yo también lo hubiera hecho si lo necesitara— su expresión facial cambia de una apenada a una sonrisa— y si necesitas ayuda algún día que estes liado, te ayudaré.

—Gracias— dice y me abraza— eres la mejor.

—Lo sé— digo y reímos.

¿𝚀𝚄𝙴 𝙴𝚂𝙲𝙾𝙽𝙳𝙴𝚂? || 𝐑𝐚𝐟𝐞 𝐂𝐚𝐦𝐞𝐫𝐨𝐧Donde viven las historias. Descúbrelo ahora