-Te traje algo.- mencionó al darme una bolsa de caramelos.
-Oh... Hace mucho que no comía estos.- exclame deleitandome con unos de sabor anana, eran mis favoritos.
-Me imaginé, mira no quiero incomodarte pero...¿hay una oportunidad de que tu y yo.... Ya sabes, que podamos tener una... Cita?- me dijo dudoso, yo me reí para mis adentros a escuchar su voz tan aguda.¿ Tendría que aceptar su invitacion?.
- No lo se.- Un puchero se asomaba por su dulces labios, lo fulmine con la mirada evitando sonreír.
-Vamos.- susurró con la voz ronca, me escurri entre mis sabanas. ¿Por qué hacía eso?.
-Si, te digo que sí. ¿ Dejaras de molestar?- Dije tapando mi cara con mis manos,estaba aturdida.
-Claro.- sonrió con una expresión sastifactoria, rodé mis ojos. No podía creer lo mucho que había cambiando, se habia convertido en un completo profesional coqueteando. Es algo ridículo, pero yo habia obtenido actitudes que el tenía en el pasado,me habia convertido en una antisocial. Una chica cerrada y triste.
En un año el parece haberse enfocado en cambiar su forma de ser, sus expresiónes,su manera de mirar, simplemente cambió casi todo. Por supuesto,su misterio y su rebeldía continuaban en su organismo,y lo haría por un largo tiempo.
-Entonces sí.- dije rapido, el me sonrio satisfecho. Me dio un largo abrazo y salió rápidamente de la carpa. Me recoste y cerré mis ojos sosteniendo una sonrisa de oreja a oreja.
**
-Preciosa.- susurró, me sonroje y sentí una pequeña angustia, esa frase se repitió.
Estaba a punto de arrepentirme de haber accedido a esta cita, luché por un largo tiempo decidiendo que me podria y que es lo que le diría. Me aleje de esa pesadilla de campamento y me fui a mi departamento,escogí un vestido algo acampanado floreado, se me veía bastante bien, últimamente me sentía muy positiva con mi fisico.Agregue unos zapatos crudos cerrados.
Me siento recién levantada,no había tenido tiempo para maquillarme, logré pintar mis labios...ahora me siento un payaso.
-Gracias.- susurre imitando su tono romantico,el levantó su ceja dejando ver su piercing, me lleva a las nubes.
-Se que no es muy elegante...- lo interrumpi asintiendo para que el parará, no necesitaba un gran restaurante, esto era bonito y se lo agradecía.
-Traje algo para ti.- le dije mientras nos sentamos en una mesa cercana. El abrió lo ojos sorprendido , levantó sus dos cejas una y otra vez. Me reí negando con mi cabeza.
-¿Enserio? ... ¿Que quieres obsequiarme? ¿Será un golpe en mi cara?. Quiero que sientas que en verdad lo siento,lo siento mucho por todo.- el se volvió a disculpar, se lo notaba tan sincero. Negué nuevamente.
-Toma.- le entregué la tarjeta que su padre me dio, su rostro se transformo por completo. Fruncio el ceño.
-¿De donde sacaste esto? - Me dijo mirándome fijamente, comencé a ponerme más nerviosa.
-El mismo me lo dio, cuando pasó por mi bar.- le dije, el suspiro angustiado.
-Lo he llamado y ni siquiera quiso hablar conmigo.- exclamó, se le notaba la voz algo cortada.
-Podriamos intentar hablar con el.- le dije amablemente, el me miro algo enojado. Se lo veia tan mal, tan enojado, se notaba que guardaba muchas cosas en su interior.
- Si ni siquiera quiso responderme las llamadas ¿crees que el permitirá que hablemos en persona?.- golpeó un poco la mesa, el mozo se acercó a tomar nuestro pedido.
-Bienvenidos, ¿Que desean pedir?- miré a Dominic dándome el turno a mi con una expresión de cansancio.
-Yo quiero una ensalada.- dije aguantandome pedir todos esos manjares.- para beber agua...
ESTÁS LEYENDO
El suicida.
Novela Juvenil"Cariño, Algunos héroes no necesitan una capa o un superpoder para salvarte, algunos solo con una sonrisa y algunas palabras te pueden sacar del mismísimo infierno."
