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Pov Minho.

La angustia en mi pecho me hizo sentir mal toda la mañana. Papá no me había despertado con un beso el día de mi cumpleaños. Creí que habíamos podido avanzar con nuestra relación, pero parecía que cuando conseguíamos avanzar él hacia algo que me lastimaba.

Miré mi plato del almuerzo con todo revuelto, realmente no quería comer, estaba sumamente inapetente. Suspiré fuertemente y mis hermanos hicieron silencio, observándome.

-Min...- Llamó Jisung a mi lado.- ¿Te sientes bien?

Miré a Jisung y le sonreí algo forzado mientras asentía con la cabeza, todos se dieron cuenta y pude notar como se golpeaban el brazo Changbin y Hyunjin.

-Min... tenemos algo que darte...- Dijo Changbin con suavidad mientras yo lo miraba extraño.

-¿De qué...?- Comencé a preguntar, pero los mellizos me interrumpieron poniendo un paquete frente a mi.

-Tada... feliz cumpleaños hermano.- Dijeron al unísono y yo no supe reaccionar más que para tomar el paquete entre mis manos y darle vueltas.

-Sabemos que no es mucho, pero entre todos juntamos nuestros ahorros y quisimos darte un regalo.- Sonrió timido Hyunjin.

-Cuando éramos más pequeños nunca pudimos darte un buen regalo.- Continuó Changbin.

-Sabemos que te gustan este tipo de cosas y queríamos darte algo realmente de corazón, porque somos conscientes de que no es fácil ser nuestro hermano mayor y haber asumido tanta responsabilidad por tanto tiempo.- Seungmin siempre hablando como un adulto en miniatura hizo que la primera lágrima cayese.

-Anda... ábrelo.- Pidió Jisung.

Sin esperar más y sorbiendo mi nariz rasgué el papel de regalo y me encontré con una hermosa gorra de invierno con un pequeño diseño bordado en el frente y mi nombre bordado a un lado. Quizás para muchos de esta escuela tan prestigiosa a la que veníamos no fuera más que una simple gorra, pero para mi era el tesoro más grande. Mis hermanos habían gastado sus ahorros por hacerme un regalo de cumpleaños, sin poder aguantarlo comencé a llorar con mayor fuerza. Era la primera vez que ellos me hacían saber que valoraban el esfuerzo que ponía por cuidarlos.

-Oye... si es tan fea es culpa de Jisung... él hizo el diseño que fue bordado y el señor de la tienda solo lo hizo tal cual.- Intentó hacerme reír Felix.

-No es eso...- Dije intentando contener el llanto.- Es solo que estoy muy emocionado por el regalo, es el primero que me hacen y es muy lindo saber que juntaron todos sus ahorros para comprármelo.- Me puse la gorra y les sonreí.- ¿Cómo me queda?

Los 5 asintieron con la cabeza y sonrieron mientras me decían lo bien que se me veía. Estaba sumamente conmovido y feliz de haber recibido ese regalo.

Durante el resto del día no me quite la gorra, aproveché que el día estaba frío para poder lucirla con orgullo y como era mi cumpleaños ningún profesor me quiso regañar por llevarla puesta. A la hora de la salida me pare en la entrada mirando el punto de encuentro que papá había marcado para nosotros, allí estaba él junto con mamá, un poco de emoción corrió por mi cuerpo, no podía estar mucho tiempo enojado con mi padre, pero aún así no significaba que no me hubiese dolido lo de esta mañana.

Comencé a caminar al punto de encuentro cuando un grupito de chicos del otro salón me rodeó.

-¿Qué quieren?- Pregunté fastidiado y tomando mi mochila con fuerza.

-Oye... Escuchamos que es tu cumpleaños número 13.- Dijo el más grande, parecía uno de esos gigantes sin cerebro que muestran en las películas.

-¿Y que si lo es?- Intenté abrirme paso.

-Pues te tenemos un regalito también.- Dijo otro de los chicos mientras se acomodaba el cuello.

-No estoy de animo para esto, por favor déjenme en paz.- Les pedí calmado y viendo como mi padre se comenzaba a acercar a paso rápido.

-Y nosotros no tenemos ánimo de dejarte en paz.- Sonrió el que parecía el líder del grupo, al cual reconocí inmediatamente como el novio de Gyeong-hui.

Cuando este último quizo intentar pegarme, yo solo cubrí mi rostro esperando el golpe, el cual jamás llegó, ya que mi padre tomó la mano del chico a tiempo.

-¿Se puede saber que están haciendo?- Pregunto mi papá con voz sumamente autoritaria.

-Señor Bahng...- Se acobardaron.

-Les hice una pregunta.- Volvió a usar su tono firme y hasta yo temblé.

-Nosotros solo queríamos felicitar a Minho por su cumpleaños.- Se apresuró a decir el primer mastodonte.

Mi padre los miro con una ceja levantada y luego me observó a mi, que lo mire suplicante por salir corriendo de allí.

-Minho no creo que sea su amigo, así que si nos disculpan, vamos tarde a una cena por su cumpleaños.- Papá tomó mi mano, se abrió paso entre ellos y me alejó del peligro.

-Gracias...- Le dije comenzando a llorar nuevamente, hoy me sentía sumamente vulnerable.

-¿Por qué lloras hijo?- Papá se detuvo y giró a verme, se agachó in poco y me abrazó con fuerza.- Es tu cumpleaños, ¿nunca te dije que si lloras en tu cumpleaños será un año triste? Deja ya mismo de llorar y se muy pero muy feliz que todos aquí te amamos.- Me sonrió secando mis lágrimas.

Realmente no podía enfadarme tanto con él. Me había defendido de esos bravucones y me estaba queriendo hacer sonreír en estos momentos.

-Hijo, lamento no haberte acompañado ni despertado esta mañana, pero realmente tuve que atender algo que los ponía en riesgo a ustedes. Solo los estoy cuidando.- Se disculpó acariciando mi mejilla. Yo lo comprendí y asentí con la cabeza.- Te quiero hijo, feliz cumpleaños.- Besó mi frente y seguimos caminando hacia mamá.

-También te quiero papá.- Le dije tomando su mano para caminar a su lado.

Mamá me recibió con muchos besos y abrazos, si bien ella me habia despertado con el desayuno en la cama y ya me había dado el suficiente amor, para ella no era suficiente.

-Que linda gorra tienes.- Sonrió ampliamente.

-¿Tú sabias?- La miré entrecerrando los ojos.

-Claro que lo sabía, ¿como crees que los niños llegaron a la tienda sino?- Se rió alegremente mamá.

-Eres increíble.- Reí junto con ella.

-Esperando... ¿Qué me perdí?- Preguntó confundido papá.

-Pues... mis hermanos me regalaron esta gorra personalizada, ell9s juntaron todos sus ahorros para regalarmela.- Sonreí orgulloso del regalo y la actitud de mis pequeños hermanos.

-Que considerados que son.- Sonrió papá con emoción.

Mientras esperábamos que salieran mis hermanos del colegio no pude evitar pensar en lo feliz que me sentía, si bien el día había arrancado de forma muy espantosa, ahora era sumamente feliz de poder tener una familia. Mi cumpleaños siempre fue algo que odié, el año pasado cuando papá ya nos había adoptado quiso hacerme una cena y medianamente me gustó, ya que al menos era más que en el orfanato donde nisiquiera podía festejar mi propio cumpleaños porque juntaban los cumpleaños de varios niños para hacer solo un festejo al mes. Pero este año me sentía bien, me gustaba por el gesto de mis hermanos, por como papá me había defendido y porque tenía una mamá que me cuidaba y mimaba. Me sentía pleno y no quería que nada lo arruinase, es por eso que descarté lo que papá dijo de nuestra seguridad, si algo tenía que decirnos lo haría en otro momento.

Miré la figura de papa y como él abrazaba a mamá y mimaba su pancita, definitivamente en el futuro quería ser como él y encontrar ese amor verdadero.

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Holis! No encontré una foto de Minho de chiquito que me convenciera, así que decidí ponerles la foto del cielo nocturno de mi país que me regaló el chico que me gusta hoy... 🥺💕

Abracitooooos 🤗

BabiesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora