Todo había quedado en silencio, los niños ya estaban recostados luego de haber pasado todo el día nadando y jugando en la arena. T/N se habia encargado de hacerlo, mientras yo sentí la necesidad de sentarme en el porche de la casa y respirar un poco mas del aire salado. Miré el cielo nocturno, era algo que me fascinaba ver, pero que solo aquí se podía visualizar correctamente, la inmensidad del espacio me resultaba atrapante, tanto así que podía pasarme toda la noche contemplando las estrellas.
-Vas a enfermarte si no te abrigas.- Una manta sobre mis hombros había sido puesta por T/N quien luego se sentó a mi lado y observó en la misma dirección que yo.
Estuvimos un rato en silencio simplemente sintiendo al otro a nuestro lado y sin dejar de observar el cielo nocturno, acompañados por el sonido de las olas romper en la orilla.
-Lo hiciste bien.- Me dijo sin mirarme, pero haciendo que yo la observase.
Nunca me había detenido a verla realmente, esta vez no llevaba sus anteojos, tampoco nada de maquillaje, su cabello castaño se movía con el viento, su nariz tenía una forma tierna y sus pequeñas pecas la acompañaban, sus ojos brillaban bajo la luz de la luna y sus rosados y suaves labios formaban una pequeña sonrisa. Su imagen era hermosa, no podía negarlo, mi corazón se aceleró cuando bajó la vista y la dirigió a mi, creí en esos momentos que me explotaría de tan fuerte que golpeaba.
-Tu... tu también.- Carraspeé y desvié la mirada sintiendo mis mejillas arder.- Digo, la forma en que cuidaste a mis hijos desde la mañana fue muy... muy buena, gracias.
-Es mi deber.- La vi sonreír por el rabillo del ojo y volver su vista al cielo.
-Es increíble el brillo que posee cada una de las estrellas. Todas tan diferentes, pero ante los ojos de algunos tan iguales.-Solté lo primero que pensaba.
-Ninguna estrella es igual a otra, al igual que los niños.- Dijo medio vacilante.- Todos son tan diferentes y únicos, a veces son tapados por otros que no saben apreciar sus cualidades, o incluso por malos momentos que ocurren, solo necesitan alguien que despeje todo eso para que así puedan continuar brillando.
Una vez dijo eso la observé con más detenimiento, estaba temblando un poco y se abrazaba a sí misma, casi de forma automática tomé un extremo de la manta que ella había puesto sobre mi y la cubrí también, acercándome un poco más a ella. Esta situación se me hacia algo familiar, pero no recordaba bien, solo recordaba el sentimiento de paz y calidez que tenía en estos momentos.
-Creo que tienes razón, es por eso que a veces intento hacer que vean lo bueno que tienen mis hijos y no se guíen solo por malos momentos.- Concordé con ella sin dejar de observarla, ahora más de cerca, notando su perfume floral.
-No solo pasa con los niños, algunos adultos también tienen que ser ayudados para brillar.- Se giró hacia mi y me sonrió.
Ese simple gesto hizo que mi corazón dejase de latir o al menos así lo sentí yo, tenerla cerca, sentir su perfume, ver su sonrisa bajo la luz de la luna y las estrellas, junto a la conversación profunda hizo que la mirase de otra manera.
-Yo... cr..creo que t..tien...tienes ra..razón.- Tartamudeé consiguiendo que ella riera de forma leve, jamás me había puesto nervioso por tener a una mujer tan cerca, bueno, no desde que era un adolescente de la edad de Minho cuando una chica se había robado mi corazón por completo y luego de un día al otro desapareció de mi vida.
-Tranquilo.- Puso su mano sobre mi mejilla y sentí aún más el calor crecer por mi rostro.
Inconscientemente miré sus labios y comencé a acercarme a ella, la situación se prestaba para dar algún paso más, pero no sabía si era lo correcto, estaba sumamente nervioso y no podía detener mis acciones, desde que la conocí me había vuelto más impulsivo.
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Babies
Fanfiction7 niños, un adulto responsable, niñeras que renuncian a cada rato... ¿Podrá lograr que una sola se quede con ellos? ¿Qué podría salir mal? Nunca creyó que criar solo a sus siete hijos le trajera tanto dolor de cabeza y otras cosas... _______________...
