¿Estar solo es igual a sentirse solo? ¿Por que Jimin se sentía solo la mayor parte del tiempo? Vivía con su madre pero eso parecía no importarle a ella. ¿Realmente su madre lo quería? Parecía que Jimin no le importaba a nadie.
Menos a ese Pelinegro...
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Esa noche no logró dormir. Un poco porque lloró hasta las tantas por su gatito y otro poco porque las pesadillas que solía tener cuando más joven habían vuelto.
El animal era una parte importante en la vida de Jimin, es el único recuerdo directo que tiene de su abuelo y es su mayor contención también. Se sentía impotente por no haber sido mas fuerte y salir a buscarlo, quería dejar de sentir miedo. Miedo, a sus crisis, a sus compañeros, a su propia madre, a la vida.
Aprovechando que su mamá no estaba en casa, decidió que no iría a trabajar ese día. Una pequeñita mentira diciendo que tenía dolor estomacal y su jefe no le impidió que se tomase el día libre. Así que aprovecharía de salir a buscar a Kero a los alrededores.
Ignorando lo cansado que se sentía, se levantó de la cama y se vistió con unos jeans oversize, zapatillas blancas y un sweater de hilo blanco con detalles negros. Le quedaba un tanto corto y mostraba un poco su abdomen, pero no le incomodaba en lo absoluto. Se sentía cómodo en él y prefería la comodidad antes que cualquier cosa. Arregló un poco su cabello rubio y rápidamente se preparó cereal con leche, y literalmente se lo terminó en 3 sorbos.
Ya había dado 2 vueltas a la manzana preguntando a cada persona que veía si había visto a su gatito, mostraba una foto de él señalando sus características, pero al parecer nadie lo había visto. Así que más desanimado de lo que estaba decidió alejarse un poco más para seguir buscando.
Al pasar unos minutos Jimin comenzaba a observar distintas tiendas de distinto tipo y sabía que se estaba acercando al centro de la ciudad.
Cuando estaba a punto de devolverse, una camiseta que estaba en vitrina llamó su atención. Se detuvo a observarla, era oversize y con un estampado absolutamente increíble. Pero era demasiado grande para él. Hizo un pequeño puchero pensando en si sería buena idea entrar y preguntar si tenían tallas más pequeñas. Pero entonces recordó a aquel pelinegro que le había ayudado el día anterior y la promesa que le había hecho.
...
- Disculpe señor, h-hola disculpe – Había llegado a la primera cafetería que había encontrado en el primer piso del centro comercial, tal como le había dicho el chico el día anterior. Pero no lo veía por ningún lado.
- Hola, ¿Te ayudo en algo? – Un señor algo mayor le atendió
- Quisiera saber si en esta cafetería trabaja un Jungkook
- No jovencito, no hay nadie con ese nombre
- Ya veo – tomó su tote bag e hizo un leve puchero inconsciente que no pasó desapercibido por el señor de la cafetería -
- Pero mira, en este mismo piso al fondo hay otra cafetería, tal vez puedas encontrar a ese tal Jungkook allí – le señaló
- Oh ¡Muchas gracias, señor! – haciéndole una reverencia le agradeció y salió rápidamente del lugar sin darse cuenta de como el señor le despedía con una seña de manos y una sonrisa enternecida en el rostro.
Llevaba la camiseta en una tote bag de kuromi, casi ni se le veían los piecitos por lo largo que le quedaba el pantalón y lo rápido que caminaba hasta la cafetería que le habían indicado.
Cuando llegó al lugar, se detuvo frente a la cafetería pensando si era tan necesario entrar, estaba nervioso. Más nervioso que antes y seguramente era porque sabía con certeza que en este lugar si encontraría a la persona que estaba buscando.
O tal vez estaba nervioso porque desde ese lugar, podía observar a la perfección al chico entregándole un café a un cliente y como le sonreía con amabilidad. Esta vez tenía puesta una camiseta sin mangas y encima de esta el delantal de la cafetería. Sus brazos estaban definidos y tenían tatuajes, uno estaba repleto de ellos.
- Ay santo dios – susurró Jimin – no puedo, es más guapo que ayer – apretó la mano con la que sostenía su bolso y quiso mover sus piernas para irse, pero no lo hizo. Se paró firme, dio un fuerte suspiro y entró al lugar.
- Buenos días – su corazón iba muy rápido, pero fingió no darle importancia.
- Bienvenido a Kosmo coffee, ¿En qué le puedo ayudar? – el chico escribía algo en lo que Jimin creía era un boleta. Por esto mismo no le había visto llegar al lugar.
- ¿De casualidad podría ayudarme a encontrar a un Jungkook? – Al escuchar su nombre el chico levantó rápidamente su rostro y al ver al rubio sus ojos se abrieron. Jimin seguía pensando que eran muy bonitos por lo negros que eran. Pero al ver como brillaban simplemente quedó sin palabras
- ¿Jimin?
- Hola – levantó su mano para saludarle con una sonrisa nerviosa, pero al ver que el pelinegro no le respondió el saludo volvió a hablar – bueno, mira tuve que salir temprano de casa porque bueno, es una larga historia, pero vi algo y recordé lo que hiciste por mi y solo quería agradecértelo. Solo dejaré esto por aquí y me iré ¿sí? No quiero molestarte en horario de trabajo. Discúlpame si hablo demasiado estoy algo nervioso – sacó su tote bag de su hombro y la dejó arriba del mostrador delicadamente, le hizo una pequeña reverencia al más alto. Juntó sus labios en una sonrisa recta y se dio la vuelta para irse.
- No, Jimin. Espera no te vayas – se dio media vuelta y pudo observar como el pelinegro rodeaba el mostrador para quedar parado frente a él. – Me sorprendió verte, es que no esperaba que vinieras hasta aquí.
- Recordé que dijiste que trabajas en una cafetería del primer piso asique te busqué
- ¿Recorriste todas las cafeterías para encontrarme? – le preguntó con sorpresa reflejada en el rostro.
- Bueno tampoco todas Jungkook – soltó una pequeña risita- solo pasé a una antes que a esta y me dijeron que podría encontrarte aquí - El pelinegro soltó una risa y Jimin se fijó en sus dientes, le recordó a un tierno conejito.
- Ya veo, ¿Entonces me trajiste un regalo? Me encantan los regalos – El pelinegro se dirigió nuevamente al mostrador y tomó la bolsa que Jimin había dejado ahí anteriormente.