XLI

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- Suga, necesito tu ayuda.

- ¿Jimin? Pero... ¿qué...? ¿Estás bien? - lo observó de pies a cabeza, con evidente preocupación.

- No del todo.

- Ven, pasa. - le abrió la puerta y, una vez que Jimin estuvo dentro, Suga se asomó con discreción a la calle, mirando hacia ambos lados antes de cerrar con firmeza. Se aseguró de que nadie los hubiera seguido.

- Es sobre Jungkook. Créeme, no estaría aquí si se tratara de otra cosa. - Jimin hablaba rápido, como si al acelerar las palabras pudiera ganarle al tiempo.

- ¿Él está bien? ¿Le pasó algo? - preguntó Suga, la angustia dibujándose en su rostro.

- Él está bien... Es una larga historia. Yo... es complicado, no sé cómo explicártelo, pero...

- Jimin, habla.- lo interrumpió Suga con firmeza-. ¿Qué pasa con Jungkook?

Jimin bajó la mirada. Sus labios temblaban levemente.
No sabía por dónde empezar.
Sentía las palabras atascadas en la garganta, como si se resistieran a salir. Como si, al decirlas en voz alta, todo se volviera real.

Y él no estaba seguro de estar listo para eso.

- Es difícil para mí hablar de esto, pero... - Jimin bajó la voz, incapaz de sostenerle la mirada-. No soy un mantenido, Suga. Algo pasó hace un tiempo.

Tragó saliva. Sus manos temblaban levemente sobre sus piernas.

- El verdadero motivo por el que me fui de casa... fue porque abusaron de mí - tomó aire, profundo, como si esa frase lo liberara y al mismo tiempo lo destruyera un poco más-. Abusaron de mí... y mi madre lo encubrió.
Y no solo eso... también quiso venderme al tipo.

Hubo un silencio denso. Un silencio que lo envolvía todo.

- Cuando ustedes fueron a casa de Jungkook y yo me fui... regresé a la mía. Me topé con él. Me amenazó.

Jimin hizo una pausa, como si el aire le costara más que antes. Luego, continuó:

- Mi madre recordó el nombre de Jungkook. Y cuando él lo escuchó, me pidió que lo llevara al bar Elephant, el 13 de septiembre, a las 20:17.

Hubo un breve silencio. De esos que pesan.
De esos en los que sabes que cualquier palabra sería inútil frente a lo que ya está roto.

Suga lo entendía. Conocía bien la tristeza. Conocía el lamento, la impotencia, el silencio después del grito.

Por eso, no intentó consolarlo con frases vacías. Porque él no era de los que prometen que todo va a estar bien.

Prefería enfocarse en lo tangible. En el presente. En aquello que aún podía salvar. En lo que todavía podía transformarse.

Y Jimin... Jimin era una de esas cosas.

- Eso es en dos semanas... - susurró Yoongi, su voz grave.- ¿Te dijo el motivo? ¿Te pidió que llevaras dinero? ¿Algo extra? ¿Te dijo si iría alguien más? ¿Recuerdas al sujeto?

Jimin apenas podía respirar. Sentía que cada palabra de Suga era una cuerda más que lo ataba al caos que lo rodeaba.
El miedo, la vergüenza, el dolor... todo lo sentía comprimido dentro de su pecho, y no lograba articular nada más que un murmullo ahogado.

- Jimin, no puedes hablar de esto con nadie - continuó Suga, su tono más firme ahora, penetrante -. Jungkook jamás debe enterarse. No puede pisar ese lugar. ¿Jimin, me oyes?

La mirada de Jimin se perdió en el vacío.
El peso de la advertencia era claro, pero no lograba procesarlo todo. En su mente, las piezas se movían rápido, pero el miedo lo mantenía atrapado.

A L O N E ~ KookminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora