- Yo quiero caminar por encima de tu pelo...
Jimin se removió adormilado, sintiendo suaves caricias en su cabello.
- Hasta llegar al ombligo de tu oreja...
Se sentía tan cómodo y acurrucado, estaba calentito en la cama. Suaves caricias eran dejadas en su cabeza y pequeños besos se habían sumado en su oído.
- Y recitarte un poquito de cosquillas...
Sintió cómo su cintura era rodeada por un brazo que él conocía muy bien.
Sonrió aún adormilado sin abrir los ojos. Se acomodó, quedando más pegado al cuerpo de Jungkook, quien era el que estaba recitándole aquella suave melodía.
- Y regalarte una sábana de almejas - susurró en su oído, apretando su brazo a la cintura del más bajito. - Darte un beso de desayuno - finalizó el pequeño cántico mañanero, besando a su futuro novio. Jungkook se sentía meloso, estaba totalmente atrapado por el pelinegro que tenía entre sus brazos. No sabía cómo ni cuándo fue que comenzó a sentirse de aquella manera.
Tal vez fue desde el primer día.
Quizás desde mucho antes.
Despierta, mi amor, tienes que ir a trabajar - murmuró con ternura cerca del rostro de Jimin. - Te preparé el desayuno para que vuelvas con toda la energía.
- Soy tan afortunado por tenerte a mi lado, Jungkook.
Jungkook respondió con una sonrisa.
Los días habían pasado rápido para ambos. Jimin había logrado convencer a su jefe de dejarlo reincorporarse nuevamente a su trabajo. Se sentía con la fuerza mental suficiente para soportar a sus antiguos compañeros y, aunque no le agradaba mucho la idea de tener que volver a convivir con ellos, necesitaba hacer algo de dinero para ayudar con los gastos a Jungkook. Ya suficiente había hecho por él, ahora era su turno de cuidar del más alto.
Viajaron en moto hasta llegar al centro comercial, se despidieron de un beso apasionado y se prometieron almorzar juntos.
Mientras Jimin caminaba hasta la tienda comercial en donde había trabajado los últimos meses, pensaba en lo tranquilo que se sentía. Frotó sus dedos y no estaban húmedos, prestó atención a su respiración y esta era lenta, pestañeó un par de veces y no había mareos. Esbozó una sonrisa y acomodó su tote bag en su hombro.
Estaba listo para enfrentar ese día.
Su mañana iba tranquila, había vendido varios pares de zapatos.
Sus compañeros solo se habían limitado a saludarle, sobre todo Jackson, que al verlo llegar apretó sus labios formando una línea y le había estirado la mano a modo de tregua.
Tregua que Jimin rechazó orgullosamente, pasando por el lado de este, chasqueando la lengua y rozando su hombro con el del más alto.
El pelinegro sabía que Jackson ya no podría lastimarlo otra vez ni mucho menos intentar burlarse de él. No sabía exactamente lo que Jungkook había hecho, pero definitivamente no fue nada amable para que Jackson actuara de esa forma tan repentinamente, así que si Jungkook le daba ese mínimo poder, él se aprovecharía con gusto.
Estaba limpiando uno de los muebles de exhibición cuando una mano con un reloj elegantemente puesto en esta le robó la atención.
Al levantar la mirada, no pudo evitar hacer una mueca de sorpresa. De todas las personas que se imaginó, Namjoon era el último al que esperaba encontrarse.
- Necesitamos hablar - dijo el peligris. Llevaba lentes de sol y un traje de dos piezas completamente negro.
- Creo que tú y yo no tenemos nada de qué hablar - Jimin bajó nuevamente la mirada, con su rostro serio. No le apetecía hablar con Namjoon ni arreglar nada con él. Si había venido a pedir su perdón, no lo necesitaba. Por su parte, no había resentimientos, pero solo porque sabía lo cercano e importante que era para Jungkook. De ahí en más, no le interesaba arreglar nada con él.
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A L O N E ~ Kookmin
Fanfiction¿Estar solo es igual a sentirse solo? ¿Por que Jimin se sentía solo la mayor parte del tiempo? Vivía con su madre pero eso parecía no importarle a ella. ¿Realmente su madre lo quería? Parecía que Jimin no le importaba a nadie. Menos a ese Pelinegro...
