XIII

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Sus pasos iban un tanto rápidos, ambos sumergidos en sus pensamientos; uno culpándose por sentirse un cobarde otra vez. El otro asustado por su reacción, hace mucho tiempo no sentía esa rabia dentro, casi lo cegaba y sentir aquello otra vez le daba temor. Cargaba con un pasado y a pesar de que el sabía que eso no define la persona que es hoy en día, aun así lo mantenía pensativo.

No fue hasta que Jungkook sintió unos sollozos que se dio cuenta que aún tenia agarrado de la cintura al mas bajito. Y peor, este estaba llorando.

- Hey – se adelantó un poco hasta quedar frente a él – no llores, todo está bien ahora.

- P-perdóname Jungkook – Jimin hablaba entre hipidos – fui un cobarde. Yo ocasione el problema y te deje resolviéndolo solo – El pelinegro chasqueó la lengua

- Claro que no Jimin. Ese viejo fue un maleducado. Kero es tuyo para empezar, no tenía porqué jalarte de esa manera. – elevó su mano y comenzó a mover el cabello rubio que caía por la frente del dueño de esos ojos que lo miraban con pestañas húmedas. Le secó las lágrimas con la yema de sus dedos delicadamente, luego dejó un suave apretón en la mejilla derecha de este y una vez más tuvo la intención de besar su frente y cuidarlo. Esta vez no se contuvo.

Rodeó a Jimin por los hombros atrayéndolo a él en un abrazo, cuidando de no apretar a Kero que estaba en medio de ambos. Apoyó sus labios en su frente lentamente depositando un tierno beso que alargó por unos segundos esperando alguna reacción del contrario. El rubio no se alejó.

- A veces nos vemos obligados a poner límites Jimin. – habló sin alejarse de la posición que estaban - Lamentablemente en la vida nos encontramos con gente que no nos va a respetar y no por eso tenemos que dejar que nos pisoteen. Sé digno, cuídate, cuida de quienes amas, hazte respetar y sobre todo – movió su rostro para quedar nuevamente de cara a él, tomó el mentón del más bajo y lo subió suavemente logrando que el rubio elevara su rostro y fijara sus ojos en los suyos – sobre todas las cosas, pase lo que pase, siempre camina con la frente en alto – finalizó sin romper el contacto visual. 

En respuesta, Jimin lo rodeó con el brazo que no sostenía a Kero y escondió su cara en su pecho. Aquel gesto no lo esperaba, pero le devolvió el abrazo gustoso. De pronto sintió como el rubio levantaba el rostro en un movimiento rápido.

- ¿Me das tu número de teléfono? – Jungkook le sonrió de lado y eso le avergonzó al más bajo porque se veía muy guapo desde allí – d-digo para que me avises si te gustó la camiseta y eso – Jimin soltó el abrazo y rascó su nuca con nerviosismo

- Claro que si Jimin-ah, anota

Luego de intercambiar números telefónicos, Jimin decidió que sería mejor regresar a casa. Debía cuidar de Kero y tenía trabajo al día siguiente.

Tuvieron un pequeño intercambio de palabras en donde Jungkook quería pagarle un taxi y Jimin se negaba, pero en el fondo sabía lo incómodo que sería para él llevar a su gatito en el metro con tanta gente, asique finalmente decidió por aceptar. Se subió al taxi y haciéndole una seña de manos se despidió de Jungkook mientras se dirigía a casa.    

    

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A L O N E ~ KookminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora