XXV

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Jimin despertó en medio de la noche. Se sentía calentito y arropado, pero tenía sus piernas dormidas. 

Mientras trataba de despabilar sentía como una lenta respiración chocaba con su rostro. Abrió sus ojos lentamente y se encontró con el pelinegro durmiendo pacíficamente debajo de él.

Observó su rostro y recordó lo que había pasado unas horas antes. Miró sus labios recordando como se había sentido al ser besado por ellos.

Jimin sonrió embobado.

Se levantó tratando de ser lo más silencioso posible, sacó la bandeja que tenía un poco de comida desparramada y la llevó a la cocina. En el camino se encontró con Kero que dormitaba arriba del sofá de la sala. Lo tomó en brazos y se dirigieron de vuelta a la habitación.

Cuando llegaron, observó nuevamente al pelinegro quien yacía esta vez con el ceño fruncido.

Jimin se acostó de lado a orillas de la cama, arropó a Kero en sus brazos y le dejó un besito en las orejitas.

No quería moverse mucho para no despertar a Jungkook, asique solo ocupaba el pequeño espacio que quedaba en la cama puesto que el pelinegro estaba en medio de esta.

Se había prometido que le haría desayuno para agradecer un poco todo lo que había hecho por él. Mientras decidía que le prepararía, Kero le ronroneaba acurrucándose en sus brazos y Jimin sentía como sus parpados comenzaban a pesar. Se acomodó para volver a dormir, hasta que sintió al pelinegro refunfuñar dormido. Se giró para verlo y notó como su brazo se movía tanteando algo en la cama.

- Sshhh – musitó mirando de vuelta al gatito. Este lo miraba con ojos expectantes. – Kero no hagamos ruid- No logró terminar la frase cuando sintió como el brazo del pelinegro lo rodeaba atrayéndolo a su cuerpo. 

Jimin abrió sus ojos sonrojado.

- Mmm – ronroneó Jungkook aún dormido. – calentito. – el pelinegro se removió un poco, pegando al rubio aún más a su cuerpo.

Jimin estaba quieto. 

Con Kero se intercambiaban miradas sin mucha información, el rubio estaba sonrojado, su panza otra vez se sentía revolotear. Podía sentir a Jungkook totalmente pegado a su espalda, un brazo fuerte lo rodeaba cayendo por su abdomen y la mano de este caía por la cabeza del minino quien la olfateaba un poco antes de comenzar a ronronear.

Jimin se removió en su lugar acurrucándose mejor. Estaba sonriente, se sentía cálido y protegido allí. Quería estar así para siempre, porque empezaba a encantarle la forma en la que Jungkook lo acurrucaba en sus brazos.

A la mañana siguiente, Jungkook tenía los rayos de sol chocando directamente con su cara, batallaba por no abrir los ojos. No quería despertar aún, había dormido muy bien, como hace tiempo no lo había hecho. Soñó que flotaba en un nido de malvaviscos, suaves y esponjosos.

Recordó lo sucedido con Jimin.

Sonrió.

Se sentía perezoso.

Aún con los ojos cerrados comenzó a buscar al rubio a su lado, pero cuando notó como solo habían sábanas frías abrió sus ojos en menos de un segundo. 

Se sentó en la cama, buscó un patalón de chándal y salió rápidamente de la habitación.

Corrió por el pasillo de su departamento, abrió el baño. No había rastro de Jimin ahí.

Corrió hasta la sala. Tampoco estaba allí.

Comenzaba a desesperarse cuando sintió un suave tarareo desde la cocina. Caminó a paso lento hasta el lugar y la escena que vio hizo que el mundo de Jungkook se detuviera. No pudo evitar sonreír y las ganas de tomar a Jimin y comérselo a besos cada vez aumentaban más y más.

A L O N E ~ KookminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora