¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
[Solo un poco de tiempo].
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Sacudí un poco mi cabeza y abrí los ojos, descubriendo que estábamos a salvo. Todo a nuestro alrededor estaba cubierto de polvo y restos de rocas flotando en el aire. Frente a nosotros, una especie de campo de energía azul se desvanecía lentamente, como un escudo que había aparecido justo a tiempo.
Por un momento, nadie dijo nada. Solo se escuchaba el eco del viento y el zumbido lejano de la energía que se disipaba.
—Por poco y no la contamos… —murmuré con la voz temblorosa.
—E-Embry… —la voz de Gohan me sacó del trance. Estaba debajo de mí, jadeando con dificultad.
—¡Ay, perdón! —me apresuré a apartarme de él, aún aturdida—. Gohan, estás herido.
—Embry… ¿Tú… tú acabas de…? —intentó levantarse, pero cayó de rodillas antes de terminar la frase. Trató de mantener la compostura, aunque su respiración era pesada y su cuerpo temblaba.
—Sabes qué, no importa… —logró decir, entrecortado—. Solo vete de aquí.
—¡No! —respondí al instante, sintiendo cómo me hervía la sangre—. Estás loco si crees que voy a dejarte aquí solo. ¿Entendiste?
—Hazme caso… —dijo con la voz baja, casi en un susurro—. Solo quiero que te escondas…
—No te puedo dejar aquí, ¡ni siquiera puedes moverte! —repliqué, viendo la sangre correr por su mejilla.
—Por favor, Embry… tú tienes que estar a salvo —susurró, y tomó mi mano con fuerza. Su mirada, a pesar del cansancio, seguía firme, llena de esa mezcla de determinación y bondad que lo caracterizaba.
No pude decir nada más. Solo asentí, aunque dentro de mí algo gritaba que no podía abandonarlo. Corrí hasta unas rocas no muy lejos, lo suficiente para tenerlo a la vista. Me escondí detrás de ellas, respirando con dificultad. No iba a irme. No mientras él siguiera ahí.
Desde mi escondite vi cómo Majin Boo aterrizaba frente a él, su expresión era de diversión cruel.
—Esa fue la técnica de Piccoro, ¿verdad? —dijo con una sonrisa burlona, caminando lentamente hacia Gohan—. Pero parece que… se te acabó la energía.