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[La preocupación de "amigos"]
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—Entonces eso pasó… Dios… intenté matarlos… —la voz de Embry se quebró mientras se dejaba caer al suelo, abrazándose a sí misma.
Su respiración era temblorosa, el pecho subía y bajaba con dificultad. La lluvia todavía caía, fina pero persistente, empapando la tierra debajo de ella.
—Embry, estabas controlada. No podías hacer nada —dijo Gohan arrodillándose a su lado. Su voz era suave, pero sus manos aún temblaban por el shock.
La chica se levantó bruscamente, caminando de un lado a otro sin poder quedarse quieta. La ansiedad era un nudo vivo que le recorrió la espalda.
—Embry, tranquila —repitió él con un cansancio visible en los ojos, un cansancio que era más emocional que físico.
El joven saiyajin la observaba con el ceño fruncido, tratando de acercarse sin saber cómo. Su corazón todavía latía rápido.
—Pasa algo más, ¿verdad? —Embry se detuvo frente a él, mirándolo con desesperación—. ¿Por qué no me lo quieres decir? ¿Está todo bien?
Gohan tragó saliva. Se pasó la mano por el cabello húmedo y desordenado. Su mirada se desvió, como si temiera encontrarse con la de ella.
—Sí… solo ha sido un día largo —respondió al fin, pero ni él se creyó sus propias palabras.
—No parece que estés bien —insistió Embry, dando un paso más—. ¿Qué pasa?
Gohan la miró entonces, realmente la miró. Y en sus ojos había miedo, dolor… y algo que Embry no alcanzaba a comprender.
Tomó sus manos.
—Embry… no quiero que vayas al bosque de nuevo —dijo con un tono tan firme y severo que la chica se quedó helada.
Nunca lo había escuchado hablar así. Jamás.
—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó, sintiendo cómo el estómago se le hacía un puño.