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[Dos invitados más]
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Hoy era el cumpleaños de Bulma. Exactamente no sabía cuántos cumplía… y sinceramente, creo que nadie lo sabía, excepto ella, claro. Se los guardaba tan bien como sus inventos. Pero todo estaba bien. O al menos, para todos los demás.
Yo estaba sentada en una mesa junto a nada más y nada menos que Mr. Satán y Buu. Y créeme, era toda una experiencia.
—¡Y yo le dije! —exclamó Satán poniéndose de pie, inflando el pecho y haciendo una pose heroica—: ¡Tú nunca podrás vencerme, porque yo soy el gran Míster Satán!
—Guau… eso es muy interesante —respondí con una sonrisa amable mientras acariciaba a Bee, el perro que dormitaba tranquilamente a mis pies.
—¡Lo sé! —dijo él, soltando una carcajada—. ¡Soy increíble!
Mientras él seguía relatando sus “hazañas”, no podía evitar pensar que tal vez no todo lo que contaba era del todo cierto. Cell, monstruos, héroes… sí, claro. Pero lo dejé hablar, no quería arruinarle la ilusión.
Aunque, sinceramente, en ese momento habría preferido estar con Gohan. Pero él estaba con Videl, y me alegraba por ellos. No habían pasado mucho tiempo juntos últimamente, y sabía que en parte, era culpa mía.
Suspiré suavemente.
Por otro lado, las cosas con los demás habían cambiado mucho en estos años. Bulma se había convertido casi en una segunda madre para mí. 18 y Krillin eran como esos tíos con los que siempre terminas riéndote sin querer. Y lo más sorprendente de todo: Milk. Sí, Milk, la mujer que antes me veía como si hubiera destruido un planeta, ahora me trataba como a su propia hija. A veces incluso me preparaba mis comidas favoritas.
—¿Sabes? Voy un momento al tocador —dije, levantándome de la silla mientras Satán seguía dramatizando su historia.
—¡Claro, claro! Pero no te vayas mucho tiempo, te voy a contar cómo salvé la Tierra otra vez —me respondió él, con esa sonrisa presumida.