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Gohan nos contó cómo fue ayudado por el Supremo Kaiosama, Kibito y el otro Supremo Kaiosama de hace quince generaciones. Gracias a ellos, Gohan logró aumentar su poder mucho más de lo que cualquiera de nosotros podía imaginar.
Después, Gohan preguntó por el radar del dragón. Trunks le explicó que se lo había entregado a Piccoro, pero que usar las esferas era imposible, ya que Dende había muerto por culpa de Majin Boo.
—No se preocupen —dijo Gohan con una leve sonrisa—. Dende sigue con vida, puedo sentir su Ki… ¿lo sienten? Ese Ki diminuto.
—¿Qué? —dijo Piccoro, cerrando los ojos—. ¡Es cierto! Gohan, puedo sentir el Ki de Dende.
Goten y Trunks miraban a su alrededor intentando ubicar la dirección exacta, mientras yo permanecía callada, sin saber qué decir.
—¡Sí, es cierto! —gritó Goten. —¡Es en esa dirección! —dijo Trunks señalando al frente.
—Entonces, vámonos ya —ordenó Piccoro—. Debemos llegar con Dende lo más rápido posible.
Todos se preparaban para volar, y justo iba a decir que yo no sabía cómo hacerlo, pero antes de hablar, alguien se me acercó.
—Ven, vamos —dijo Gohan tendiéndome la mano.
—Voy... —respondí algo nerviosa.
—Sabes, recibí tu mensaje —murmuró mientras comenzábamos a elevarnos.
—¿Mi mensaje? —pregunté confundida.
—Tu saludo de parte de mi papá.
—Ah... eso, jajaja, claro... —intenté sonreír, aunque el corazón me latía con fuerza.