Capítulo 12

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A la tarde, Nigel estaba en su casa con su mujer y sus hijos. Hablaban sobre lo que les contó Randall y esperaban que Sandrine se divorciara de Aidan.

Al otro día, Randall se encontró con su hermano menor en el estacionamiento del restaurante. Ambos ya se habían bajado de sus autos. Aidan se acercó a Randall muy enojado y le dio una trompada. Natasha se asustó.

—¡¡¿¿Por qué hiciste eso??!! ¡¡¿¿Por qué les contaste todo a mi mujer y familia política??!! —le reclamó Aidan con furia.

Su hermano se la devolvió.

—¡¡No me pegues, pendejo de mierda!! ¡¡Hice lo que tenía que hacer!! ¡¡¿¿Qué mierda esperabas: que dejáramos que tu familia viva engañada??!! ¡¡Era obvio que no ibas a hablar nunca, ya nos tenías hartos!!

—Randall, entremos, sino nos van a echar —pidió Natasha temerosa.

—¡¡Además de no perdonarme por lo que les hice, tenían que hacer esto por venganza, ¿¿no?? —los acusó.

En eso llegaron los demás.

—Lo que importa es que Sandrine ya sabe y va a buscar la forma de contarles a tus hijos —le echó en cara Randall.

Aidan le estaba por pegar de vuelta, pero los otros mozos y chefs se apuraron a detenerlos poniéndose en el medio. Salieron Nigel y su hija del lugar.

—Ustedes tres entran ya mismo o los despido —amenazó Nigel—. Sí, a ti también, Natasha —agregó confirmando, a pesar de que ella no le había pegado a nadie.

Aidan y Randall se calmaron, aunque se miraban con bronca, y entraron junto con los otros.

Durante la jornada, Nick, Ethan y Frida le preguntaron a Randall qué había pasado, y este les contaba. Ellos aplaudieron su decisión. Aidan trataba de hablar con su suegro, pero este lo ignoraba. Cada vez que iba a la cocina, ignoraba a su cuñada y le pasaba los pedidos a los otros chefs.

Además, le reclamó en secreto a Randall si el novio no lo había mandado a hablar. May también trataba despectivamente a Natasha y a Randall.

A la tarde, Aidan fue a lo de su mamá y también le reclamó. Ella se defendió con que ya no iban a callarse, que pasaría lo que tendría que pasar y que, si no cambiaba, se iba a quedar solo. Él la trataba de traidora y de mala madre con tristeza, entonces Clarissa le exigió respeto y que se fuera si ya había terminado. Su hijo no sabía qué más decir y se fue.

***

Esa tarde, Randall estaba de visita con su mujer y su mamá en casa de Isabelle. Les contaban todo. Jenna no estaba; la habían llevado a casa de una amiga.

—Ya nos hartamos de estar callados. Pero quédate tranquila, que Sandrine reaccionó bien y está tratando de ayudarnos —le aseguró Randall.

—Qué bueno, no me hubiera gustado que odie a mi hija y ayude a Aidan a alejarlo —se alivió Isabelle.

—Pero supongo que debe haber sido un golpe muy fuerte para ella y sus padres —dijo Stanley.

—Falta que ella les cuente a sus hijos —dijo Clarissa.

ConsecuenciasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora