Al volver a su casa, Randall buscó a su mujer y la encontró en su pieza. La vio acostada y entró. Ella se sentó; y su marido, a su lado. Natasha apenas lo miraba. Randall le contó un poco lo que discutió con Aidan, ella no sabía qué decir, seguía confundida, y él le puso un brazo alrededor.
En lo de Aidan, Sandrine estaba sentada en una de las sillas del patio. Aidan estaba adentro y también salió al patio.
—Sandrine —la llamó.
Su mujer se dio vuelta y lo miró.
—Hola —lo saludó en tono neutral mientras Aidan se iba acercando.
—¿Ya no estás enojada? Es que desde que se fue Randall, estuviste seria y callada todo el día —se preocupó.
—No iba a estar feliz después de semejante escena. ¿Qué esperabas: que tu hermano se quedara sin hacer nada después de como trataste a su mujer?
—Sé que hice mal, pero en ese momento no pensé en las consecuencias.
—¿Y no sería mejor que volvieras a buscar un terapeuta o tomar el medicamento?
—Sabes que nada de eso me ha funcionado —negó mirando a un costado.
—Pero haces sufrir a todos los que te rodean, ¿quieres que esto empeore todavía más?
—¿Vas a llamar a tu amigo para que venga desde Australia acaso? —la celó volviéndola a mirar.
—¿Por qué siempre tienes que meter a Vincent cada vez que toco el tema? Que él sea terapeuta no quiere decir que se tenga que venir de tan lejos para tratarte. Acá hay millones de terapeutas y psiquiatras, tiene que haber alguno que te diagnostique bien.
—Perdóname.
—Se te salió otra vez —dijo hablando por él—. Siempre te perdono, pero si sigues así, te vas a quedar solo y va a ser todo culpa tuya —le advirtió—. Te recuerdo que te voy dejar si por empeorar llegas a golpearme.
—Lo sé. Siempre me lo recuerdas.
—Entonces mejora.
Él se acercó a besarla y darle mimos, buscando cariño; tenía miedo de perderla como siempre, y ella se los aceptó y sonrió un poco.
***
A la noche, los hermanos de Sandrine llevaron de vuelta a los chicos y luego se fueron.
—¿A dónde fueron? Lester, tienes la cara pegajosa —notó Aidan.
—Es que se comió un algodón con azúcar —contestó Emily.
—Fuimos al parque —contó Lester.
—Emily me chocó todo el tiempo en los autitos chocadores —agregó Keegan señalando a su hermana, sin estar molesto, contándolo como una anécdota, y Emily se rió disimuladamente.
—La próxima chócala tú —dijo Sandrine también riéndose.
—Después los tíos nos compraron golosinas —siguió contando su hijo mayor.
—Lester se comió el algodón y nosotros unas manzanas acarameladas —agregó Emily. Aidan alzó a Lester y se lo llevó al baño para lavarle la cara.
***
En lo de Randall, Natasha se levantó de la cama, se había acostado un rato a dormir la siesta y salió de la pieza. Fue al living, donde Randall estaba viendo la tele con Spencer. Este la miró.
—Hola, Naty.
Randall también miró al escucharlo, y ambos se levantaron. Se le acercaron.
—Mi amor, al fin saliste del cuarto —dijo Randall acariciándola—. Salí yo, pero tú no saliste más.
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Consecuencias
Fiksi UmumDebido a sus impulsos y al incumplimiento con el tratamiento, Aidan deberá pagar las consecuencias de sus actos. Por otro lado, Randall, Spencer y Natasha esperan a su primer bebé, pero el destino tiene otros planes. Segundo libro de la saga "Aidan".
