Capítulo 24

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—No puedo creer que estén acá. Los extrañé mucho —dijo Aidan llorando de emoción mientras seguía abrazado a ellos.

—Nosotros a ti también, pa —dijo Keegan.

—Creíamos que no te volveríamos a ver —agregó Emily.

—Ya están acá. Perdón, tendría que haber ido a verlos, es que me daba vergüenza y me he sentido muy mal.

—Pa, está bien, ya sabemos lo que pasó entre tú y mamá —reveló Keegan.

Aidan dejó de abrazarlos y los miró impactado.

—No... —dijo sin poder creerlo.

—Nos molestó, pero sabemos que no quisiste hacer eso —lo disculpó Emily.

—No puede ser. ¿Cómo se enteraron?

—Escuché a mamá y a mis abuelos hablar de eso. No se dieron cuenta hasta que les dije en la cena —contestó su hija.

—Ustedes no tendrían que haberse enterado —lamentó—, y es verdad, yo no quise pegarle a su mamá. Me descontrolé, estaba muy enojado. Les mentí a todos, a ustedes. Espero que me perdonen.

—Sí te perdonamos, papi —dijo Lester.

—No estaríamos acá —agregó Keegan, y volvieron a abrazarse.

—Qué buenos hijos que tengo —apreció sonriendo.

—No le vuelvas a pegar, ¿sí? —pidió Lester.

—No, mi amor, nunca más. Lo prometo —dijo mirándolo.

—Keegan tampoco le grita de nuevo a mamá —lo acusó Lester.

—¡Oye, ¿por qué me acusas?! —gritó el mayor enojado.

—¿Eso es cierto? —El nene no le contestó, miró para abajo haciendo puchero, y Aidan se puso serio—. Keegan, te hice una pregunta —exigió con severidad.

—Bueno...sí —contestó mirándolo—, pero es que ya estaba harto de que mamá no nos dejara verte. Por favor, no me castigues.

—No, hoy no, pero no lo vuelvas a hacer —pidió más calmado.

—Lo prometo.

—Bueno. ¿Su hermana también se enteró?

—No, ella estuvo con nosotros, pero para cuando nos enteramos ya se había ido.

—De todas formas, ella me dijo que me perdonaba todo —recordó—. Espero que se estén llevando bien. Es muy buena y tierna.

—Sí. Nos pusimos celosos al principio cuando nos enteramos, pero ya no —dijo Emily.

—Sepan que los quiero a los cuatro. ¿Y quién los trajo?

—Los abuelos. Mamá ni quiere verte —contestó Keegan cabizbajo y apenas mirándolo.

—La extraño tanto.

—Queremos que vuelvan a estar juntos —deseó Lester.

—Ahora al verlos tengo esperanzas de nuevo de volver con ella. Les prometo que voy a hacer de todo para recuperar a mamá.

Mientras, abajo.

—Qué mal que los chicos se hayan enterado de eso —lamentó Randall—. Al menos se ve que lo perdonaron porque vinieron muy alegres —agregó aliviado.

—Tuvimos problemas anoche, pero ya pasó —dijo Nigel.

—Me pregunto si los chicos estarán bien —se preocupó Katrina.

ConsecuenciasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora