Aidan esa noche armó su valija y cubrió los muebles con sábanas y trapos. Salió de la casa y puso llave. Metió la valija en el baúl y entró al auto para ir a casa de su mamá. Llegó en pocos minutos, pues no vivía lejos, y lo estacionó. Se bajó y tocó el timbre. Clarissa abrió y lo miró muy seriamente.
—¿Me dejas entrar, mami? —pidió con la cabeza un poco agachada. Ella no decía nada, sólo hacía una mueca, como dudando—. Por favor, sabes que no me gusta vivir solo.
—Sí, sí puedes —aceptó finalmente, pero conservando su seriedad. Lo hizo pasar.
—Gracias. —Entró, y ella cerró la puerta. Aidan dejó la valija para darle un abrazo, pero su mamá apenas lo tocó—. Quería agradecerte también por evitar la denuncia.
—De nada.
—Estás muy seria —dijo mirándola preocupado—. ¿Está todo bien?
—La verdad que con todo lo que hiciste, ¿cómo quieres que esté?
Aidan bajó un poco la cabeza, entendiendo, y la volvió a mirar.
—Te voy a dejar tranquila. Me voy a mi pieza, estoy cansado. —Agarró la valija y subió la escalera.
Al otro día en el restaurante, Randall se enteró por sus amigos que Aidan había sido despedido.
—Tengo que hablar con Nigel —dijo Randall preocupado, dejó las copas que estaba ordenando y se fue.
—Randall, ven, ya lo despidió —lo llamó Nick, pero Randall no le hizo caso y llegó hasta donde estaba su jefe.
—Devuélvale el trabajo, póngale alguna otra sanción, penitencia, cualquier cosa, pero devuélvaselo —intentó convencer Randall a su jefe.
—Claro que no, tu hermano le pegó a mi hija —se rehusó Nigel frunciendo el ceño—. Si tú y tu mamá no quieren que lo denuncie, al menos algo tenía que hacerle, y lo mejor fue despedirlo.
—Mire, yo sigo muy enojado con él, pero él necesita trabajar para mantener a sus hijos.
—No, tu hermano no vuelve a entrar ni como cliente —volvió a rehusarse rotundamente.
—Bueno —suspiró Randall resignado. Volvió a trabajar.
A la tarde, Spencer fue a casa de Randall y les contó a él y a Natasha lo que le dijo a Aidan. Ambos le dieron la razón y le dijeron que se lo merecía.
—Hablando de secretos, creo que ya es hora de que revelemos el nuestro —consideró Randall.
—Yo...
—Spencer, en algún momento toda tu familia tiene que saber, ¿o también pensabas ocultarlo por siempre? —razonó Natasha.
—No, tienen razón, pero...
—Mi vida —le habló tomándolo de la mano—, sabemos que tienes miedo de que reaccionen mal de nuevo, pero lamentablemente esto es así. Casi nadie va a aceptar una relación como la nuestra y tenemos que aceptarlo —habló Randall con franqueza.
—Es sólo que no me gusta estar peleado con ellos aunque no me hayan aceptado. Nos seguimos hablando, pero May y mis padres siempre creyeron que era una etapa.
—En algún momento tienen que aceptarte y aceptar esta relación. Nuestras familias lo hicieron o terminaron haciéndolo —comparó Natasha mirando a Randall.
—Está bien —aceptó con un suspiro.
—Podemos estar los tres juntos si eso te hace sentir más seguro —sugirió Natasha.
ESTÁS LEYENDO
Consecuencias
Ficción GeneralDebido a sus impulsos y al incumplimiento con el tratamiento, Aidan deberá pagar las consecuencias de sus actos. Por otro lado, Randall, Spencer y Natasha esperan a su primer bebé, pero el destino tiene otros planes. Segundo libro de la saga "Aidan".
