CAPÍTULO 1

7.7K 239 1
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


—Señorita Alina despierte— escucho del otro lado de mi puerta, creo que es la tercera vez que Camille me llama.

—Solo 5 minutos más Camille lo juro— le digo tapandome la cabeza con la almohada.
Anoche no pude dormir ya que Ale no estaba en casa y me mantuve alerta todo el tiempo.

—Será mejor que bajes cariño, tu padre y hermano están esperándote para desayunar.

Mierda

—De acuerdo,bajo en un minuto— Oigo como sus pasos se alejan de mi puerta.

Me levanto y hago mis necesidades en el baño, luego me visto con un top blanco y un short azul con mis zapatillas blancas.

Cuando bajo ya encuentro a mi padre y hermano en el comedor —Buenos dias— digo con una sonrisa algo timida, mi padre solo me da un asentimiento de cabeza y Ale se levanta para darme un beso en la mejilla.
—Buenos días principessa, como dormiste?— me pregunta.

—Bien— es todo lo que le digo cuando Camille entra por la puerta con el desayuno.

Empezamos a comer mientras hablan de negocios, pero solo los ignoro y me concentro en mis panqueques.

—Alina te estoy hablando— dice mi padre.

Mi cuerpo se pone rigido al instante —oh lo siento no te escuche, que decías?

—Como siempre— Resopla —Te decía que Alessandro tiene que viajar a Italia para solucionar unas cosas de trabajo.

—Que? Cuanto tiempo te vas?— Me giro hacia Ale que mira a mi padre con cara seria.

Suspira y luego su rostro se suaviza cuando me mira a mi —No se Ali, no tengo un tiempo definido, tal vez semanas, tal vez meses.

Siento como si me cayera un baldazo de agua fría.

—Iré contigo— digo rápidamente, pero es mi padre quien responde primero —No, tu te quedas aquí, lo que tiene que hacer tu hermano es peligroso y no puedes ir.

—Se defenderme, entiendo muy bien como nos mane...

—He dicho que no Alina— dice tajante.

—Lo siento Ali pero papá tiene razón, no puedo llevarte— siento como mis ojos empiezan arder y salgo de allí antes de que mi padre me vea llorar.

Cuando llego a mi habitación Ale entra detrás de mi y lo abrazo con fuerza —No quiero que te vayas, no quiero estar sola con papá— me abraza más fuerte —Lo sé Principessa, pero solo ignoralo, de todas formas hablaré con él para que se comporte— dice y yo solo asiento guardándome todo lo que tendría que decirle pero no puedo.

—Cuando te vas?— le pregunto

Me separa de él y me mira con ternura —Mañana— dice y me contengo de no quebrarme delante de él.

D'Angelo #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora