— ¿Qué demonios haces, viejo? —me preguntó Rob. Ya todo el mundo se había ido, pero yo tenía la mirada perdida. ¿Qué estaba observando?, el asiento vacío de la chica de los ojos verdes y la sonrisa encantadora.
— ¿Qué?, nada, ¿por qué?
— Ya terminaron las clases por hoy, ¿por qué no te has levantado?
— No lo sé. —me reí para disimular mi error, en serio estaba el salón vacío y yo no lo había notado, en mi cabeza transcurrió tan sólo un instante, pero en la realidad debieron pasar varios minutos para que ya todos se hubiesen marchado sin que yo los notara.
¿En serio se habían terminado ya las clases?, ¿pero qué carajos estaba sucediendo ahí?, ¿cómo pude olvidar mi horario, que me pasé varios días memorizando para que nada me tomara por sorpresa?, pero claro, en ese tiempo de estudio, no podía saber que se cruzaría por mi camino alguien como ella... ella que ha sido capaz de mover todo dentro de mí y desestructurarlo, y sin embargo, es algo que me agrada bastante, es una sensación demasiado embriagante, como la mejor droga, con efectos incontables, todos ellos agradables. Sólo espero no llegar a tener resaca algún día, porque si es equivalente a la sensación placentera pero en sentido contrario, pues tendría que ser devastadora, un auténtico desastre.
— Está bien, vayámonos. —Le sugerí y nos fuimos.
Un asunto muy angustiante fue no haberla visto en los pasillos, no haber intercambiado una mirada más con ella, porque una sola más bastaría para convencerme de que no hay nada más hermoso en este mundo, en este universo. No digo que no lo sepa ya, sino que es una clase de necesidad, para reafirmar eso que ya sé perfectamente, o mejor, dicho, no tengo idea de por qué quiero verla, sólo tengo la impresión de que la necesito, que ese instante no ha sido suficiente para conocerla, sólo para llevarme una primera grandiosa impresión, sí, una impresión equivalente a un shock, y los efectos ya comienzan a ser visibles, me consumo pensando en ella, hay un vacío que se acrecienta y una nube de inquietudes pululando en mi cabeza. Definitivamente tengo que conocerla.
Me despedí de Rob, y cada quien tomó un rumbo diferente. Recuerdo haberlo escuchado diciendo algo sobre ir a algún bar, pero mis pensamientos se mezclaron, se confundieron y cuando quise responderle, él ya estaba avanzando hacia su coche. Espero que no se lo haya tomado personal, pues no ha sido así, simplemente que yo no quise dejarlo hablando solo, pero es que mi cerebro me ha jugado una mala pasada. Me bastó ver a aquella chica una única vez para que todo en mi interior se desequilibre, para que muchas cosas dejen de tener sentido, para volverme incluso más estúpido de lo que era, distraído, inmerso en ese mundo que se comienza a formar en mi cabeza, un mundo con ella, y es a su lado del único modo que tendrá sentido ese mismo mundo.
Conduje muy despacio de regreso a casa, al menos unos dos coches se detuvieron y sus conductores me han gritado algo como: "¿para qué quieres un coche así si vas a conducir como una anciana?", y yo les he pintado el dedo a todos ellos, no obstruía la carretera, sino que iba por los carriles laterales, en donde no debería afectar en lo más mínimo al tráfico.
Con las manos en el volante, sujetándolo firmemente, y deleitándome con esa suavidad de la piel con que está cubierto, se me escapaban un montón de sonrisillas, estas se combinaron con una dinámica diferente a lo habitual de mis pensamientos. Es cierto que no dejaba de pensar en ella, sólo que cuando el viento entra por la ventanilla, y me azota, me libera un poco de esa carga que se iba acumulando en mí y puedo pensar con más sensatez. Pienso que, efectivamente, no hay otra forma de describir todo lo que siento: es un estupidez creer que un vistazo basta para hacerse tantas ilusiones, para quedar desencajado de la realidad, para comenzar a creer en un futuro cuando no tengo ni idea de cómo se llama, y hasta aquí ya es bastante malo, para considerarse.
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Todo lo que he querido decirte
RomanceTrevor narra sus primeros días en la universidad, donde queda fascinado por una chica de la que ni siquiera conoce su nombre. Todo parece ir bien entre sus cavilaciones y recuerdos confusos se acerca a una extraña verdad que lo atormenta y que se oc...
