Lo mejor que pude hacer, para llegar rápido, fue tomar Kenduskeag Avenue hasta la 95 lo más rápido que fui capaz, escuchando el potente motor de mi coche, algo así como el ronroneo de una gran fiera, como el rugido acompasado de un tigre, cuya intensidad controlaba yo con el movimiento del acelerador.
Tomé el desvío de la izquierda por la 15, y aceleré aprovechando que había relativamente pocos coches en la amplia vía, y fui rebasando a cada uno que me encontraba con una facilidad suprema. Olvidé pasarme un peine, y al llevar la ventanilla abierta, mi pelo se agitaba con violencia y se hacía cada vez más notoria ese error matutino.
Eran ya las 7:52 cuando pasé delante de un restaurante de barbacoa que había visitado ya muchas veces, así que no reduje la velocidad. Estaba lleno de euforia. Un poco más adelante me desvié hacia Husson Avenue y la seguí hasta entrar a la circunvalación de la universidad. Eran ya las 7:58, y todavía estaba algo oscuro.
Tenía un poco de mareo, pero no me sentía mal, no había modo de que existiera en mí malestar alguno, pues según yo, tenía que tratarse de algo verdaderamente especial. Significaba muchas cosas entrar a la universidad: iba a aprender a hacer un montón de cosas, le daría un sentido real a mi vida, y por otra parte, tenía que mantener la relación con mis amigos, pero también iba a conocer a muchos más, de modo que sí, estaba sencillamente emocionado.
Busqué un lugar libre de los pocos que quedaban ya entre los designados en el aparcamiento para los estudiantes. Tomé mi mochila, salí del coche y coloqué la alarma. No estaba acostumbrado a hacerme responsable de algo tan preciado y tan grande como un coche, así que todo era nuevo para mí, como la entrada a una vida muy diferente de lo que siempre había conocido y, de hecho, así lo era, sólo que hacía falta un poco más de tiempo para comprenderlo en su totalidad.
Miré la hora nuevamente en mi móvil, y al descubrir que ya eran las 8 en punto, no hice otra cosa que correr y correr, llevando entre mis manos temblorosas un mapa de la universidad. Me hice aproximadamente 5 minutos entre ubicar mi edificio y hallar el salón de mi primera clase. Los pasillos ya no estaban tan abarrotados más que por unos cuantos despistados igual que yo, y no pude atribuir la ausencia de gente a otra cosa que no fuese porque ya estaban ubicados en sus respectivas clases.
Me situé delante de la puerta, que ya estaba cerrada, y desde dentro provenía una voz fuerte, de un hombre mayor, entremezclada con risas, seguramente de los estudiantes, pero no sólo eso, eran también mis compañeros a partir de ahora.
El vidrio de esa misma puerta producía un ligero reflejo parecido al de un espejo opaco, pero suficiente para reflejar un poco mi imagen. No puede ser, recuerdo que era la viva imagen del desorden, con el cabello desgreñado y el rostro cansado, eso era suficiente para no dar una buena impresión. Pero entonces la voz de Charlie salió de un recoveco reciente de mi memoria: Una falsa impresión buena, en el mejor de los casos, sólo durará el tiempo suficiente para que la demás gente lo termine creyendo.
Cierto, muy cierto, pero también había que seguir ciertos márgenes. Tomé una liga para el pelo de mi bolsillo y me lo amarré en una coleta mal hecha a la altura de la nunca. Sabía que tenía todavía un montón de cabellos rebeldes que se habían negado a quedar atrapados entre la liga, pero no era un problema tan grave, al menos ya se veía un tanto más decente de como pretendía entrar.
Pues bien, no iba a quedarme parado ahí como un estúpido todo el tiempo. Ya había pasado un par de chicas que se me quedaron mirando con extrañeza, pero no les presté atención. Respiré profundamente y empujé la puerta, para mi suerte, estaba abierta, lo que me ahorró la vergüenza de tener que tocar, y que notaran mi falta de puntualidad incluso en la primera clase, en el primer día.
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Todo lo que he querido decirte
RomanceTrevor narra sus primeros días en la universidad, donde queda fascinado por una chica de la que ni siquiera conoce su nombre. Todo parece ir bien entre sus cavilaciones y recuerdos confusos se acerca a una extraña verdad que lo atormenta y que se oc...
