Cuando la clase se termina, y antes de que Rob me diga que vayamos a alguna parte, me levanto, y avanzo un par de pasos en dirección a la chica, la personificación de todas mis fantasías, pienso invitarla a dar un paseo o a comer algo hasta que sea tiempo de la siguiente clase. Sí, eso tendría que bastar para comenzar a conocerla mejor, y posiblemente así obtendría su nombre, por lo menos.
Pero tuve que detenerme, ni siquiera se dignó a mirarme, sino que salió junto con un grupo de otras chicas, ignorándome por completo, a pesar de que estaba ya tan cerca.
Una mano se posa sobre mi hombro. Es Rob, y con él están otros 3 tipos.
— Mira Trevor, —me llama— él es Cedric.
— Bien, mucho gusto. —le digo, y le extiendo la mano para saludarlo.
— Él es Sheldon.
— ¿Qué tal? —le digo, y también lo saludo. Parecen todos muy amigables, no tengo el menor problema en entablar amistad con ellos, pues a fin de cuentas son mis compañeros, y mi antiguo grupo posiblemente dejaría de reunirse tan seguido. Demonios, no me quería morir de soledad.
— Y él es Damon. —es el último, un tipo corpulento y alto, tenía un corte a máquina en los lados, pero iba peinado con un copete muy crecido irregularmente hacia la izquierda.
— ¿Qué tal? —lo saludo, pero su mano es en verdad dura, y eso que sólo fue un ligero apretón. Decido que él es la clase de chico que uno quiere definitivamente de su lado, pues estando en su contra no hay ninguna posibilidad de seguir vivo. Se trata de mantenerse vivo, así que cualquier recurso a utilizar tiene que servir de algo.
— Pues bien, como les había dicho, él es Trevor. —comenta Rob, frotándose las manos, tiene en su rostro una expresión de querer hacer todos los amigos que le sean posibles— ¿A dónde quieren ir?
Echo un vistazo a la puerta entreabierta, con la esperanza de ver una vez más a mi chica (claro, como si pudiese yo atribuírmela, pero en fin, es lo que me complace pensar) pero ya no queda ni un rastro suyo. Igual está haciendo amigos, y haber chocado conmigo en las escaleras no tiene nada de especial, yo sigo siendo un desconocido, pero con esa actitud de rehuir, no contribuía en la aminoración de esa condición desagradable, pues lo mejor sería conocernos, y conocernos bien, no sólo con miradas asustadizas y por toparnos como si hubiese sido un accidente. En tal caso, tendría que ser el más hermoso de los accidentes, uno por el que valía la pena morir, en un sentido ficticio, por supuesto, algo subjetivo, pues no hace falta que el cuerpo esté frío y que los órganos dejen de funcionar para estar muerto, cuando el alma muere, cuando el corazón se vuelve frío... esa es la más cruda de las muertes. Afortunadamente nunca he llegado a ese grado.
Después de tomar un café y un desayuno ligero en la cafetería, en lo que en realidad fue un rato muy agradable, descubro que todos ellos son unos tipos muy divertidos, pero también teníamos que volver a clase. Aunque sé que me la pasé bien, la verdad es que no recuerdo nada claro acerca de lo que hablamos, es como si se tratara de un momento lleno de huecos, donde sólo algunos detalles permanecen, casi como haber estado disociado en el techo de mi casa; puede que tras no dormir lo suficiente, aún tenga secuelas de ese desequilibrio sensorial.
Somos los últimos en llegar, y esta vez, todas las miradas se posan sobre nosotros, pero hay una diferencia muy interesante de cuando sucedió lo mismo, estando yo solo. La vergüenza se reduce notablemente, como si al estar con todos ellos, las miradas acusadoras no pudieran fijarse en alguien en especial y, de hecho, así es exactamente como sucede. Me topo nuevamente con los ojos verdes, resplandecientes y hermosos de la chica que todavía no conozco, y entonces, me convenzo que si quiero ver unos ojos por un tiempo infinito, definitivamente tendrían que ser los suyos.
ESTÁS LEYENDO
Todo lo que he querido decirte
RomanceTrevor narra sus primeros días en la universidad, donde queda fascinado por una chica de la que ni siquiera conoce su nombre. Todo parece ir bien entre sus cavilaciones y recuerdos confusos se acerca a una extraña verdad que lo atormenta y que se oc...
