Capítulo 24.

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  • Dedicado a Una persona que me estuvo exigiendo este capítulo todo un día... Tu ya sabes qui
                                        

#94.                                                             #APOV.

Tres meses. Solo 3 malditos meses. 

Me estaba arrepintiendo de ésto, no quería lastimar a Brenda, no la quería lastimar más. 

No se como puedo vivir con toda esta mierda. Cada noche duermo pensando en lo que es o no correcto, y siempre termino en lo mismo: soy un completo y total idiota. 

Tocaron 3 veces mi puerta. 

Suspiré. 

-Hasta que por fin alguien se digna de tocar la puerta... Pasa. - dije mientras acomodaba mi almohada y miraba mi techo, forrado de posters... No de los típicos posters de chicas guapas en minúsculos bikinis, aunque, hubo una temporada en la que tuve varios (en realidad muchos), posters sacados de las revistas  playboy que papá alguna vez me compró, si no de cosas ya históricas como Chaplin, cosas algo Pin Up, antiguas entradas de conciertos, había posters de mis bandas favoritas, haciendo énfasis en el grupo The Ramones.

Alcé la mirada a ver quien osaba de interrumpir en mi cuarto. 

Sus asombrosos ojos azules me miraron con diversión. 

Me levanté de un salto de la cama y le tapé los ojos. 

-No abras los ojos, olvida todo lo que viste aquí. - le dije. 

Ella dejó su mochila en el piso, junto a una bolsa de una reconocida tienda para rentar películas. 

-Eres un escandaloso. - dijo riéndose. 

Quité mis manos de sus ojos y ella dejó sus ojos cerrados. Sonreí. 

-Bueno, si hubieras avisado que venías, ése cuarto estaría presentable... - rezongué mientras metía uno de mis bóxer que estaba tirados enfrente de la puerta, en el cesto de la ropa sucia. 

Brenda se rió. 

-Quería darte una sorpresa. - dijo mientras abría uno de sus ojos. 

Pegué un alarido. 

-Cierra los ojos! 

Lo cerró de inmediato, riéndose. 

Después de 5 minutos, mis libros estaban apilados en mi escritorio, no había ropa tirada en el suelo y el cuarto ya se miraba presentable. 

Le eché una última ojeada al cuarto y me sorprendí al ver a uno de ésos viejos posters, de los que hacía rato estaba recordando. 

Lo arranqué de la pared, dando gracias que estaba enseguida del armario y lo cubría un pequeño collage de  fotos de una jugada pasada. 

Lo hice bola y lo tiré en el cesto de la basura. 

-¿Ya puedo abrir los ojos? - dijo Brenda entre risitas. 

-Si

Los abrió y miró el cuarto. 

-Whoa, si que hubo cambio... Ya puedo ver el piso. - comentó burlándose. 

-Grosera.- dije mientras me sentaba enseguida de ella. -¿A que se debe el honor de tu visita? 

Tomé un mechón de su cabello y comencé a jugar con él. 

-Bueno, estaba aburrida... Me dieron ganas de mirar películas y comer golosinas pero contigo... Y aquí estoy. 

Brenda se acostó en mi cama y acomodó la almohada debajo de su cabeza para quedar semi-acostada.

Me reí. 

-¿Que películas traes? - pregunté. 

Ella soltó una risita.

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