La chica estaba sentada en la banqueta con una lata de Dr. Pepper, las rodillas extendidas en la calle mientras miraba al horizonte. Digno de fotografía, já.
Primero la observé desde atrás, temiendo por mí y hombría, pues anteriormente se había puesto al tú por tú conmigo, y no cualquiera hacía eso, quizá me mordería o algo así por haberle arruinado su feo vestido, pero ¡oh vamos!, le había hecho un favor. Después, pensé en el dinero que tendría gracias a ella, así que me senté junto a ella y me dejé de estupideces.
— ¿Qué hay?—la saludé mientras ponía una de mis mejores sonrisas.
Volteó a verme y puso los ojos en blanco.
— ¿Qué? ¿Vienes a pedir disculpas? Porque es lo menos que podrías hacer, mi vestido huele asquerosamente a cerveza y me echarán una bronca por oler a alcohol. Ahora mamá creerá que soy una estúpida borracha de mierda y todo por tu maldita culpa.
¿Mi culpa? ¿Pero qué...? Suspiré internamente, si quería ganarme a esta chica debía ser amable.
—Fue un accidente, no fue mi culpa. Pero lo siento.
—Eso lo debiste de haber dicho en el momento en el que me tiraste la jodida cerveza, Andrew. Pero claro, los "populares" hacen lo que se les antoja, porque ellos son los "reyes" de la escuela y de todo lo relacionado a ella—dijo sarcásticamente haciendo comillas con los dedos.
Gruñí para mis adentros, esto no sería nada fácil, porque la chica no tenía ni una célula de fácil. Era más sencillo estar con Kayla, porque ella realmente era fácil, ¡vamos, pues! Una puta.
—Te he dicho perdón. ¿Qué más quieres, mujer?—dije un tanto exasperado.
—Me dijiste que lo sientes, pero no creo que lo sientas realmente. Y de todos modos, un "perdón" no va a quitar el olor a cerveza de este estúpido vestido.
Puse los ojos en blanco.
Ella intentó ignorarme, mientras tomaba su bebida para niños. Pero a los pocos segundos, suspiró sonoramente y me miró con rabia.
-¿No te piensas ir? Además de mi olor a cerveza, aquí hay algo que huele a podrido... Tal vez sea tu cerebro.
¿Qué mierda? Esta chica está colmando mi maldita paciencia y eso que no llevo más de 5 minutos con ella, ¿cómo iba a estar con ella más tiempo, joder? No lograría tolerarla.
—Aquí estoy bien... —me acerqué más a ella.
—Apestas, Andrew, apestas a mierda—exclamó mientras me encajaba el codo en las costillas tratando de alejarme.
— ¿Te enojas conmigo y me dices que apesto sólo por el hecho de haberte echado todo un bote de cerveza en tu feo vestido? Que inteligente— dije con rabia contenida, ella superaba todos y cada uno de mis límites.
Ella también me miró con rabia.
—No es solo por eso, me enrabia el hecho de tener que decirte que me pidas perdón y ni siquiera lo hagas y a la hora vienes y te muestras muy arrepentido... ¿A qué juegas Andrew?—preguntó alterada—Y cuando digo que apestas no lo digo sólo por joder, en realidad apestas a perfume de mujer que venden por catálogo. Hueles mal. Me das asco y quiero que te vayas de aquí y me dejes en paz ¿Entiendes?—gritó enfurecida.
— ¿De verdad huelo tan mal?—pregunté con el ceño fruncido.
Ella gruñó molesta.
No le creía. O un poco. Olfateé mi camisa discretamente. Olía a Kayla.
— ¿Sabes lo que deberías de hacer?—preguntó ya más calmada.—Llevarme a casa.
Sonreí abiertamente.
— ¿Aunque huela mal?— dije
Se encogió de hombros.
—Lo soportaré.
.
No sabía cómo se llamaba y ella ya estaba en el asiento del copiloto viendo por la ventana mientras yo la llevaba a su casa. Ella me había gritado e insultado sin importarle quien era yo, yo ahora ella estaba en mi coche muy cerca de mí, mirando por la ventana pacíficamente, como si la chica de antes fuera otra. Me gustaba más ésta chica.
— ¿Puedo bajar la ventana? No aguanto el olor.
—Pues bueno—ya que bajó la ventana dejó salir el aire de sus pulmones realmente fuerte. Aquí teníamos a una chica exagerada— ¿Cuál es tu nombre?
—Es increíble que vayamos a la misma maldita escuela al mismo maldito grado y compartamos algunas clases y no sepas mi nombre—dijo pensativa—Aunque claro, para los populares, la gente como yo somos unos marginados sin nombre... Brenda, me llamo Brenda.
Brenda, su nombre no era tan difícil, había otros peores. No estaba mal, el nombre le quedaba, supongo.
—Hey—prácticamente me gritó y la miré bruscamente—Aquí es.
Su casa era grande de dos pisos con una gran fachada elegante. En su cochera fácil cabrían unos 4 carros.
Frené y apagué el carro enfrente de su casa.
—Te diría el típico "gracias por traerme" y todo el rollo, pero me la debes. —dijo rápidamente, se bajó de mi carro y corrió por el camino de la entrada.
—Brenda— grité.
Se dio la vuelta y me miró con el ceño fruncido.
— ¿Qué?—preguntó molesta.
—Adiós—me despedí con una sonrisa.
—Vete a la mierda.
Y se metió a su casa.
Arranqué el carro y conduje por las calles sin rumbo fijo, pensando si era buena idea o no la cosa de la apuesta. Al final, me dije "diablos, si", porque sabía que traía loca a Brenda, o más o menos.
La chica es difícil, pero no tan difícil como tratar de chuparte del ojo. Lo lograría, lo sabía.
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The Bet.
Fiksi Remaja"...-El último reto va a ser para... Andrew. - dijo Doyle. Todos estaban muy borrachos, yo tenía alcohol en la sangre, pero no como ésos idiotas. Todavía sabía como me llamaba y a que numero llamar en caso de emergencia. -Anda pues, ponlo.- dije cr...
