La había cagado, no debió de haberle dicho nada a Gavi sobre sus sentimientos hacia él, lo había jodido todo, se repetía una y otra vez que había arruinado su amistad con el sevillano.
Una maldita semana en donde no supo nada de Pablo, lo intentó llamar, pero él no contestaba, lo fue a buscar a su casa, pero Aurora o sus padres le decían que él no quería recibir visitas, no había podido dormí por las noches debido a sus constantes pensamientos sobre él, estaba cansado física y psicológicamente.
—Pedri ya quita esa cara —se sentó en el césped para acompañarlo.
—Soy un idiota Ferrán, no debí de decirle nada, ahora él se ha alejado de mí —habló con la mirada en sus botines.
Ferrán pasó un brazo por encima de sus hombros.
—Tal vez él tenga miedo, no es tan fácil procesar el hecho de que uno de tus mejores amigos esté enamorado de ti —a su mente vino un recuerdo de su experiencia pasada—, necesita espacio.
Pero para Pedri era difícil eso, no soportaba no saber nada de Pablo, quería saber si se encontraba bien, si el dolor en su rodilla le seguía molestando, si el insomnio había vuelto, solo quería estar con él.
Volvió a casa luego del entreno, su hermano miraba una serie, lo saludo y subió a su habitación, se tiró en la cama le dolía todo el cuerpo, cerró los ojos y sin darse cuenta se durmió con el recuerdo de la primera vez que habló con Pablo.
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El sevillano miraba el techo como si fuera lo más interesante, su estado de salud había empeorado según los médicos, le había dicho que tenía anemia, eso retrasaría su recuperación de la rodilla la cual se le había inflamado, había tenido malas noches, los dolores a veces eran insoportables, la mayoría del día pasaba drogado por las pastillas que eran fuertes, la comida le daba asco, a veces los mareos volvían, el insomnio lo estaba consumiendo, la psicóloga le había dicho que tenía que recibir visitas para que saliera de la depresión en la que estaba entrando, odiaba a su psicóloga, en especial porque a veces le hacía preguntas sobre Pedri.
Y siguiendo con el mencionado, no había querido hablar con él, no le respondía las llamadas ni los mensajes, no dejaba que entrará a su casa a verlo, pero no porque no quisiera verlo sino porque no sabía como actuar con él.
—Es hora de tu medicina —avisó su madre entrando a su habitación—, Ferrán está afuera preguntando por ti.
Gavi la miró y negó con la cabeza, no quería ver a nadie.
—Dile que estoy dormido —tomó la pastilla y se la bebió, su madre le pasó un vaso con agua—, gracias.
Ella se miraba preocupada y sus ojos se querían llenar de lágrimas, no lograba soportar ver a su hijo en ese estado, su piel estaba pálida, los huesos de su clavícula resalataban de fea forma, las ojeras en sus ojos eran profundas, su mirada deprimida y su semblante serio, ya no lograba reconocer a aquel chico energético y lleno de vida.
—Cariño —él la miró—, la psicóloga dijo-
—No quiero visitas mamá, por favor te pido que me dejes solo.
Ella lo miró por última vez para luego salir, Aurora la esperaba afuera esperanzada de que Pablo hubiera aceptado ver a Ferrán, pero al ver la cara de su madre se dió cuenta que su hermano no quería visitas.
—Esta cansado —fue lo que dijo su madre.
Ferrán la miró, había ido a ver a Gavi para hablar con él y saber cómo se encontraba, pero no pensó que se encontraría con esta situación, Aurora le había dicho que Pablo no había querido ver a nadie, que apenas comía y hablaba con ellos, que la psicóloga del club venía a verlo, pero al parecer la situación solo empeoraba.
—Por favor mantenme informado sobre Pablo —le dijo Ferrán.
—Lo haré, ¿puedo pedirte un favor?
Él la miró.
—Claro, dime.
—Dile a Pedri que no deje insistir con él.
—¿Pablo te dijo?
Aurora negó con una pequeña sonrisa.
—No fue necesario, solo tuve que fijarme en sus comportamientos.
Ferrán se despidió de la familia Paéz-Gavira y fue a la casa de su mejor amigo, tenía que hablar con Pedri, sabía que le había dicho que le diera espacio a Pablo, pero ahora que esta al tanto de la situación del sevillano, tiene que hacer que Pedri vaya a su casa y haga lo posible por cambiar la actitud de Gavi.
—¿Ferrán? Un gusto verte por aquí —lo saludó Fernando al abrirle la puerta.
—A mi también me da gusto verte Fer, ¿y Pedri? —preguntó entrando a la casa.
—En su habitación.
—Iré a verlo.
Fernando fue a cocinar la cena, mientras que Ferrán subía la escalera para ir a ver a Pedri, tocó la puerta y escuchó un débil pase, abrió la puerta y vió a Pedri acostado en la cama.
—¿Qué haces aquí? —preguntó pasando su mano por la cara.
—Tenemos que hablar sobre Gavi, el chaval esta mal.
Todo el sueño se le fue a Pedri y le prestó atención a Ferrán.
—¿Fuistes a verlo?
Este asintió y se sentó en la cama.
—Aurora me habló sobre él y su bajón de ánimo, sabias que fue diagnosticado con anemia, además la psicóloga le dijo que estaba entrando a una depresión, y los doctores del club le recetaron unas pastillas para calmar el dolor de su rodilla, el problema es que esas pastillas son demasiadas fuertes y lo peor es que no quiere comer —relató y se fijo en la cara preocupada que tenia Pedri—, al final no lo pude ver, porque él no quiso, él no quiere ver a nadie Pedri, pero tal vez si tú intentas ir a verlo.
—¿Y sino quiere verme? —preguntó dudoso.
—Solo inténtalo, Pablo te necesita.
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Una navidad junto a ti (Gadri)
FanfictionSolo quiero estar a tu lado, no me alejes por favor.