Se acabaron las dudas

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"Había algo dentro de él que le decía que algo malo estaba pasando, se sentía cansado, exhausto, podía sentir sudor en todo su cuerpo y una pequeña punzada en su rodilla, se sentía mareado, la luz de la habitación lastimó un poco sus ojos, lo que lo hizo parpadear un para de veces para acostumbrarse a la claridad, sintió que alguien tomó su mano.

-Hasta que despiertas, he estado esperándote todo este tiempo -le dijo com voz dulce.

-¿Pedri? ¿Eres tú? -preguntó al no poder ver su rostro.

Este se rió un poco y se acercó más a él.

-Soy yo pequeño, estoy aquí contigo -le regaló una sonrisa.

Pablo sentía que algo se encendía dentro de él, ese vacío se volvía a llenar con la presencia del canario a su lado, ya no podía negarlo, estaba enamorado de Pedro.

-Gracias por estar conmigo -le sonrió débil.

El canario se estiró y le dió un beso en la frente.

-Siempre estaré contigo, cariño -se quedó ahí, sus rostros cerca y sus miradas juntas.

-Me gustas Pedro, me gustas mucho -habló firme, este le regaló una sonrisa.

-Es una pena que ya sea tarde -dijo alejándose.

-¿De qué hablas? -preguntó- Pedro mírame.

Este lo miró con tristeza en su mirada.

-Tienes que regresar con ellos -soltó su mano- y tendrás que ser fuerte.

El vacío volvió de nuevo al perder el toque de Pedri.

-¡Espera! ¡Pedro no te vayas! -gritó fuerte, pero este lo ignoró y salió de la habitación- ¡No te vayas!

En un arranque de frustración se levantó de la cama, se quitó esas cosas en su brazo, pero al intentar ponerse de pie, su rodilla no respondió y cayó, cerró los ojos por el dolor y empezó a escuchar gritos a su alrededor, luego una mano en su hombro, abrió los ojos y se encontró con la mirada preocupada de Fermín.

-¿Qué pasa?

Pablo miró a su alrededor estaba en un campo de fútbol, se miró a sí mismo vestido con la equipación del barça.

-No sé -intentó ponerse de pie, pero le dolía demasiado la rodilla.

-No podrás seguir jugando -dijo Ferrán acercándose a su lado.

-¿Y Pedri? -preguntó buscándolo con la mirada, lo necesitaba.

-¿Quién es Pedri? -cuestionó João al llegar a su lado.

Pablo miró a todo lados, necesitaba a Pedri a su lado, los chicos lo empezaban a ver raro, la rodilla no le respondia y los abucheos de la afición empezaban a llegar a sus oídos, puso sus manos en su cabeza, se estaba volviendo loco ¿dónde estaba Pedri? ¿Y por qué no sentía su rodilla?

-Pablo levántate -exigió esa voz conocida.

Él lo miró ya no estaba en el campo de fútbol, estaba en su habitación, bueno en la habitación de Maxel, la cabeza le daba vuelta.

-¿Maxel? -este lo miró con desagrado.

-Dije que te levantarás -volvió a exigir, Pablo lo intentó pero no pudo-, eres un inútil Pablo, un inútil.

Las lágrimas empezaban a caer por sus mejillas, Maxel se le acercó.

-No te acerques idiota -le habló, pero no había nada de firmeza en su voz.

Una navidad junto a ti (Gadri)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora