Habían pasado dos meses y medio desde que empezaron a entrenar y para ser sinceros..., les había ido bastante bien a todos. Porque, bueno, aprendieron muchísimas cosas. Y todos estaban completos con su entrenamiento, aunque había algunas cosas para ajustar pero, dentro de todo, estaban perfectos (creo que nadie los vencerán, ¿o sí?). Quentin y él estaban bastante sincronizados, ya que, estuvieron entrenando juntos, entonces era muy fácil saber qué era lo que iba a ser el otro o de qué manera iban a hacerlo. Y Tony dijo que cuando combinaban sus fuerzas; podrían ser muy peligrosos. No sabía cómo tomar eso.
—¿Hasta cuándo estaremos así? —preguntó Addiel mientras Naomi entrenaba con Tony.
Estaban luchando, en realidad Naomi era muy muy buena pero Tony últimamente estaba ganando cada pelea que tenía con ella.
—Ellos nos vendrán a buscar —dijo ella, haciéndole una llave a su novio. Éste último giro sobre sí, quedando encima de ella, a lo que sacó una daga para apuntarle la garganta.
—Gané —dijo él poniéndose de pie.
Naomi se levantó enojada sacudiéndose la ropa. Estaba molesta. Tony se echó a reír.
—Cariño, ¿por qué te pones así?
—Como te dije, Addiel, ellos vendrán a buscarnos —dijo Naomi ignorando a su novio y mirando a Addiel—. En serio.
—¿Cómo estás tan segura?
—No lo sé —respiró hondo—. Pero ellos venían por ti, entonces volverán por ti una vez más. Se supone que nosotros estamos escapando y estamos escondidos pero, la realidad, es que no es así. Estamos aquí. Esperando por ellos.
—No quiero que nadie salga herido.
—Lo sé —dijo ella acercándose a él—. Yo tampoco. Pero nadie saldrá herido, te lo prometo. Nadie. Estamos más juntos ahora. Ahora sí podemos hacerlo, créeme. Sólo tenemos que confiar en nosotros y en lo que aprendimos. Tienes que confiar en tus poderes. —Tocó su pecho con su dedo índice—. No dudes de ti mismo porque estoy segura que puedes ser bastante peligroso cuando quieres.
Ella estaba hablando en serio al parecer.
—Sí tú dices, quizá debe ser así.
—Claro que lo es —sonrió con superioridad—. Yo sé lo que digo —Naomi miró a Quentin.
Estaba viendo cómo él estaba tratando de sacar los árboles de las raíces. En el momento en que los sacaba, su mano se hacía un puño para reventar (literalmente) el árbol. Lo hacía pedazos, en verdad. Addiel ya había visto hacer eso pero con rocas. Normalmente, le decía Quentin que no lo haga con árboles porque le hacían bien a la naturaleza.
—Él... es increíble. Y está cada vez más grande. Ten cuidado.
—Está aprendiendo a controlar sus poderes, pero realmente es poderoso. Podría pensar hasta más que yo.
—Yo creo que... está a tu altura.
Quentin comenzó a teletransportarse de una rama a otra, para poder levantar muchas rocas juntas y luego arrojarlas contra otra más gigante haciendo éstas pedazos.
—La verdad —dijo Tony metiéndose entre ellos—, a mí me da miedo. Es que él ha mejorado demasiado, y además sabe usar armas y esas cosas. Naomi, ¿por qué le has enseñado a un niño de trece años usar armas, dagas y navajas?
—Él se lo merece —dijo ella—. No sabemos con quién o qué se enfrentará el día de mañana. Ya sabe hacer algo, ¿no?
—Eso creo —dijo Addiel, caminando hacia la casa—. Traeré algo de beber.
ESTÁS LEYENDO
ADDIEL
Novela JuvenilEra un 24 de Agosto del año 2000 cuando Addiel fue abandonado en la puerta del orfanato. Ser un verdadero monstruo nunca ha sido fácil para él, aunque su familia quisiera hacerle entender todo lo contrario. Él y su gata, Maggie, eran muy unidos has...
