—¿Por qué tardaron tanto?
Gina enarcó las cejas.
—¿Estás bromeando, no? Estábamos en la escuela. Y tú deberías haber estado allí. ¿Acaso no lo recuerdas? ¡Tienes clases!
—Sí, ya entendí —dijo ella.
Naomi se colocó las dos armas que llevaba en su cintura, y otras dos navajas dentro de sus botas... Addiel no podía creer lo que estaba viendo. En serio. ¿Tenía armas? ¿Cómo es que tenía armas? ¿Y por qué tenía armas?
Gina volteó a verlo y pudo darse cuenta de que el jóven no estaba entendiendo absolutamente nada. Puede ser que ella se haya olvidado un par de detalles. Detalles muy importantes para ser sincero.
—¿Por qué tienes armas? —preguntó Addiel.
Naomi miró a su amiga.
—¿Eh? ¿No le has dicho nada todavía? Gina que te dij-
—¿Por qué tengo que hacerlo sola? —la cortó—. ¿No es demasiado que sepa que soy un inútil gato?
—No eres un inútil gato —retrucó Addiel, y luego dirigió su mirada a Naomi—. A ver, dime tú. Ella ya hizo su parte.
Naomi respiró hondo. No sabía por dónde empezar. Eran muchísimas cosas.
—¿Recuerdas a las personas que han venido a querer llevarte? Victoria y David. Bueno, ellos son parte del Círculo de mi padre. Y él... te quiere a ti. Vivo. Te quiere porque sabes lo poderoso que eres. Quiere encontrar a cada persona que tenga poderes, quiere entrenarlos, y que trabajen para él. Que sean parte de su Círculo. ¿Y qué mejor que tú, no? Eres, hasta ahora, de las personas más poderosas que ha analizado él. Y tiene razón. Tú... no tienes idea. —Addiel se encontraba muy confundido con todo lo que ella estaba diciendo—. Pero Addiel tú eres increíble. Si tan sólo pudieras entren-
—No es lo que quiero para mí —interrumpió—. No sé si es lo que quiero hacer. No quisiera poner en peligro a nadie.
—Si tú entrenas, no pondrás en peligro a nadie.
—¿Quieres que sepa defenderme?
—Quiero que seas dueño de tus propios poderes —dijo ella—. Como yo.
—¿Cómo... tú? ¿Qué hay de ti?
—Yo quiero que él me deje en paz —dijo ella.
Detrás de su voz había una pizca de rencor.
—¿Entonces... tienes poderes, no es así?
—Prefiero no usarlos —dijo ella tan segura—. Tengo los mismos poderes que papá pero también los de mamá.
—¿Cuáles poderes son?
Gina se había sentado y los miraba atenta. Parecía concentrada.
—Mi padre puede leer los pensamientos y controlar la mente si tú lo miras a los ojos. Y mi madre ella... ella ardía en fuego. Era increíble. —Por el tono de su voz, Addiel logró darse cuenta que había pasado algo con la mamá de Naomi. Al parecer, ella lo notó. Se recompuso nuevamente y siguió hablando—: La asesinaron si es lo que te estabas preguntando.
No quiso tocar el tema.
—Entonces... ¿no usas tus poderes?
—No. No quiero ni pienso usarlos. Aunque él quiera que lo haga para complacerlo. No lo haré. Por eso me largué con Gina.
—¿Viven juntas? —preguntó sorprendido. Ellas asintieron—. Así que fuego...
Naomi asintió, levantó las palmas de sus manos, a lo que unos destellos leves de fuego, que no llegaban a cubrir toda la palma de su mano, se dejaron ver. En las pequeñas llamas predominaba más el azul que el naranja. Era increíble. Addiel llevó la punta de su dedo para tocar unas de las llamas, sin embargo se quemó. Era obvio pero lo hizo por curiosidad. Solamente no podía creer lo que estaba viendo.
ESTÁS LEYENDO
ADDIEL
Novela JuvenilEra un 24 de Agosto del año 2000 cuando Addiel fue abandonado en la puerta del orfanato. Ser un verdadero monstruo nunca ha sido fácil para él, aunque su familia quisiera hacerle entender todo lo contrario. Él y su gata, Maggie, eran muy unidos has...
