18: ¿Problemas en el paraíso?

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Ser Erryk acarició sus pálidos cabellos mientras Helaena descansaba sobre su pecho

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Ser Erryk acarició sus pálidos cabellos mientras Helaena descansaba sobre su pecho.

—Desearía que seamos eternos. —Dijo la joven en un suspiro.

El escudo jurado a la princesa se separó para mirarla.

—Nunca me disculparía por amarte, pero ambos sabemos que eso es imposible.

—Si tu me pidieras irnos lo haría.—Admitió sin mirarlo a los ojos.

—No puedo darte la vida a la que estás acostumbrada.—Dijo el Ser pasando su mano por su piel desnuda.—Soy... un simple granjero que tuvo suerte de saber pelear.

Helaena se sentó para mirarlo.

—Es una pena que te menosprecies, yo amo a ese granjero.

—Hela...

—Retírese, Ser.—Helaena levantó su mentón mientras se ponía de pie y empezaba a vestirse.

—Yo tambien te amo, Helaena.

—Mi padre quiere que me case con mi hermano, con Aegon.

—¿Qué detiene a que se haga oficial?

—Aemma, ella dijo que era pésima idea porque Aegon es un... ebrio.—Se encogió de hombros cuando sintió las manos del Ser empezar a ajustar su vestido.—Desde ahí nos hemos negado frente a él.

—¿No crees que sería buena idea unir su sangre? Sois Targaryen.

—Vete, Erryk.

—No te enojes conmigo.

—¿Qué soy para ti? ¿Qué futuro tenemos?

—Soy tu escudo jurado, mi vida es tuya.—Dijo dejando un beso en su nuca antes de empezar a vestirte.—Si preguntas si quisiera hacerte mi esposa, sí, no dudaría en hacerlo...

—¿Pero?

—Pero no puedo, Helaena.—Dijo mientras colocaba su armadura en su lugar.—Soy inferior a ti, mereces algo mejor.

—Puedo hablar con mi padre...

—Me cortarán la cabeza, Helaena.

Ella suspiró desde la cama.

—Pues... es una lástima, es una linda cabeza.

—No te rías de mi.

Helaena se puso de pie y acomodó su capa blanca en su lugar.

— Si no le digo ahora... tal vez sea muy tarde después.

El Ser volteó a mirarla con confusión.

—¿A qué te refieres?

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