¿Quién estaba pidiendo un nuevo cap? Bueno, acá estamos. No tengo mucho que decir, más que gracias por pasarse. Me sorprende que haya tanta gente con ganas de leer esta historia, la verdad tendría que haberla subido antes xDD Que disfruten el cap :D
Capítulo XXI: Entrando en el juego
—¿Qué ocurre?
—Nada.
—¿Y por qué te detienes? —Iker soltó una leve risilla y ella no supo cómo interpretar eso. No era común que alguien se quedara repentinamente quieto sobre su pecho ¿verdad?
—Placer —murmuró después de unos segundos, relajando la cabeza justo encima de su corazón.
—De haber sabido que eras tan fácil de complacer... —Pero no logró finalizar su frase, pues él se incorporó de forma abrupta para silenciarla con un beso arrebatador.
—Pequeña rusa impertinente —la reprendió, mordiendo delicadamente su labio inferior—. Estoy pensando.
Ella frunció el ceño y lo tomó por el cabello para obligarlo a mirarla.
—Iker si tú no sabes cómo hacer esto, estamos en serios aprietos. —Su esposo sonrió frente a su broma, para luego sacudir la cabeza en una vehemente negación.
—No es eso... si sé... —masculló como el típico hombre que se ve herido en su orgullo masculino. Pero más allá de los chistes, Ailim pensaba que algo realmente lo estaba refrenando o molestando y ella quería saber que le ocurría.
—¿Entonces en qué piensas? —lo presionó a sabiendas que sacarle una respuesta concreta, le costaría una buena dosis de paciencia. Y como de costumbre Iker reaccionó tal y como ella lo esperaba, encogiendo un hombro y ocultando el rostro con la excusa de besar su cuello. Ailim puso los ojos en blanco y volvió a jalarlo del cabello para sacarlo de su madriguera.
—Eso duele —se quejó con exageración, mientras en represaría le jalaba a ella un mechón también.
—Dime lo que piensas.
—¿Dime por qué estamos hablando en un momento como este? —replicó su esposo escapándose por la tangente. Ella lo empujó hasta alejarlo de su cuerpo, él rezongó dejándose caer finalmente a su lado y soltando un suspiro de derrota—.Tan sólo pensaba la mejor forma de sacar esto adelante, sin usar las manos.
Ailim lo miró de soslayo —mientras Iker fijaba la vista en el cielo raso, tan absorto como si estuviese intentando contar las grietas en la pintura—, sin creerse lo que acababa de oír. Ella aguardó con paciencia a que él le devolviera la mirada, pero esto nunca pasó.
—Aw...
—¿Qué? —Iker se volvió con el ceño fruncido. Ella le sonrió.
—Nada... —Soltó una leve risilla—. Sólo que me parece muy dulce —admitió sutilmente, maravillándose del gesto desdeñoso que se dibujo en su rostro.
—No digas esas cosas. —Se pasó las manos por los brazos en un fugaz ademan—. Me da escalofríos.
De ser posible Ailim rió aún más fuerte y sin poder evitarlo, giró sobre sí misma hasta lograr que su esposo quedara debajo de su cuerpo.
—Permíteme que yo use las manos —pidió, encontrando aquellas palabras casi más liberadoras que cualquier otra acción.
Iker se limitó a responderle con un leve asentimiento y eso fue todo lo que ella necesitó. Pues sus manos repentinamente, parecieron ser guiadas por una fuerza invisible que sabía a la perfección dónde demorar la caricia y dónde hacerla incluso más fugaz que el paso de un soplido. Ailim se encargó de detallar con su sentido más sensible cada parte fuerte y suave del pecho de su esposo. Tenía unas leves marcas enrojecidas que descendían hasta su abdomen, y ella incitada por la curiosidad se inclinó para trazar con su lengua un tibio sendero curativo. Iker echó la cabeza hacia atrás y como si intentara buscar detener sus propias manos, se sostuvo del cabezal de la cama murmurando cosas por lo bajo.
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El Conde Fantasma
Historical Fiction¿Cómo explicarías la conexión entre dos extraños? ¿Lo llamarías casualidad o destino? Las personas tendemos a creer que existe en el mundo un alguien especial. Y algunos desperdician la vida entera, sumergidos en esa búsqueda. Pero ¿qué tal si lo qu...
