Le dije a alguien en twitter que hoy iba a subir un nuevo cap. y acá estoy cumpliendo con mi palabra xDD Tanto que vale! jaja Espero les guste, saludos ^^
Capítulo XXV: Sutiles palabras
Con un movimiento de sus dedos, terminó por desintegrar aquella hoja seca que le daba un toque mortecino al jardín. El invierno como de costumbre no tenía piedad con las pequeñas flores, y claramente al dueño de dicho jardín le importaba poco o nada este hecho.
—Se marchitan —susurró en voz queda, teniendo como toda respuesta silencio.
Iker se volvió hacia sus espaldas, encontrando a Rafe observando el cielo encapotado con suma atención. Parecía querer determinar el momento en que se desataría la tormenta, aunque ambos sabían que él no se destacaba por sus habilidades predictivas.
—No creo que pueda salir hoy —reflexionó su amigo entonces, a pesar de que Iker estaba casi seguro que no intentaba hacer conversación.
Con el paso de los días Rafe se sumía con mayor celeridad en esos conservadores y contemplativos momentos de desasosiego. Se veía apático, anodino, entristecido; le faltaban adjetivos para describirlo. De alguna forma parecía reflejar el odioso clima en su rostro. Y lo peor era que él no estaba mucho mejor, siempre que parecían llegar a un punto muerto, ambos caían en ese estado de incertidumbre casi adormecido. Eran hombres de acción, siempre habían sido de armas tomar y la espera, infiernos, la espera parecía estar consumiendo su espíritu combativo.
Tal vez las cosas que los ponían de mal humor no eran exactamente las mismas, pero tenían la misma raíz. Rafe suspiró largo y tendido, Iker lo miró de soslayo. Tenía la sensación de que su amigo quería decirle algo importante, pero por alguna razón se contenía.
—¿Qué va mal? —instó, omitiendo la razón más evidente que él ya conocía. Rafe lo observó un instante, antes de dirigir la mirada una vez más al cielo.
—Iker... —Y así comenzó, para nuevamente detenerse a mirar nada en particular—. Voy a publicar el último artículo que redactaste.
Confundido frunció el ceño, pues habían previsto guardar aquello hasta saber si la información era confiable. Estaban metidos en esa espera del demonio, simplemente para saber si la información valía la pena y no terminaría por morderles el culo luego.
—No confirmamos las fuentes... —le recordó, no que el otro no estuviese al tanto.
—¡A la mierda las fuentes! —exclamó Rafe sobresaltado, Iker no se inmutó por su exabrupto aunque no pudo evitar mirarlo con deferencia.
—Tal vez a ti no te importen —expuso con voz calma—. Pero es mi artículo, mi publicación y yo decido cuando sale.
—Es que tú no entiendes... ya estoy harto —masculló, clavando sus suplicantes ojos marrones en él. Por supuesto que lo entendía, ¿cómo se le ocurría decir tal cosa? Sólo le faltaba comenzar a morder las paredes, para no saltar a la acción en ese mismo instante—. Llevas más de un año casado, ¿cuándo será el momento? ¿Cuándo nos desaceremos de él?
Iker prorrumpió una maldición por lo bajo. Sabía lo que le estaba pidiendo, que finalmente se decidiera a atacar a la rata mayor, que fuera por todo, cargando sus armas y eliminando de una vez por toda la amenaza que Reginal representaba. Pero no era tan fácil, él lo sabía. Llevaba todo ese tiempo vigilándolo, buscando formas de hacerlo caer. En los últimos meses había cargado a su lista de muertos a los otros dos y ninguno tenía el anillo, ninguno había sido. Eso tan sólo le dejaba al último como el candidato perfecto: Reginal.
El viejo era sin duda la mente detrás del asesinato de Jonathan, Iker estaba seguro de que él se había llevado el anillo de escudos de su familia para vanagloriarse de sus actos. Pero, ¿cómo lo probaba? Hallar el anillo no determinaría nada y aunque en un momento pensó que matarlo sería suficiente, ya no lo creía de ese modo. Quería que sufriera, por lo que les había hecho a Jonathan, a Ivanush, a Ari, a Sofía, a él mismo y por sobre todo a Ailim. Ese hombre había causado demasiado daño, merecía un castigo acorde con sus pecados.
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El Conde Fantasma
Historical Fiction¿Cómo explicarías la conexión entre dos extraños? ¿Lo llamarías casualidad o destino? Las personas tendemos a creer que existe en el mundo un alguien especial. Y algunos desperdician la vida entera, sumergidos en esa búsqueda. Pero ¿qué tal si lo qu...
