A mi pensar, una de las peores cosas que estaban pasando por mi mente era que no tenía idea de lo que Marc y Bob estaban haciendo, y probablemente si fracasan jamás lo sabré y me ocasiona demasiado nerviosismo pensar en aquello.
Me encontraba recostada en el gélido suelo, divagando en mi mente, pensando en que le diría a Brian cuando lo tuviera de frente; probablemente ni siquiera sea capaz de confrontarlo, lo más probable es que me ponga a llorar como desquiciada. Me preguntó qué hará Conan cuando salga, supongo que obtendrá justicia; y referente a eso llegué a la conclusión de que no puedo detenerlo, por más malo que sea.
—¿Cómo te sientes? —escuché que preguntó la voz de Conan. Giré mi cabeza hacia la izquierda y lo observé sentado recargado a la pared, aunque me veía con atención y una pizca de preocupación.
—No me siento bien... pero, tampoco me siento completamente mal.
—Confundir a los demás es mi rol, no el tuyo, Sarah.
—El hecho de saber finalmente toda la verdad me quitó un gran peso de encima, pero ahora que sé lo de Brian, me siento extraña y sucia, incómoda, ya ni siquiera puedo recordar su rostro con claridad. Creo que mi mente lo está suprimiendo como un trauma.
—Una pregunta, ¿qué haremos cuando salgamos de aquí? Si tus amigos no fallan en su plan.
—Lo primero que planeo hacer es buscar mis pertenencias y después ir con mi mejor amiga Jesse, creo que nunca te hable de ella... Bueno, simplemente necesito un abrazo de ella para que me transfiera un poco de fortaleza, y después pensaba exponer toda la verdad en público, la gente de Orbe me conoce y conoció a mis padres, me creerán.
—¿Y si no te creen?
—Tu estarás ahí para testificar, claro.
—Sarah, quería comentarte que tal vez no...
De repente, el estrépito de la puerta del piso abriéndose interrumpió a Conan. Me levanté de un brinco con la esperanza de ver a mis dos amigos cruzando el umbral con buenas noticias, sin embargo, era un simple guardia de la prisión con dos bandejas con comida, probablemente para nosotros.
Solté un suspiro de desaliento y volví a sentarme al lado de Conan, con los barrotes de la celda como separación entre los dos.
El guardia que se detuvo frente a nuestras celdas tenía una expresión severa y de desagrado, como si odiara su trabajo y nos odiara a nosotros, o tal vez solo odiaba a Conan. Primero dejó una bandeja de comida por debajo de una rejilla de mi celda y después hizo lo mismo pero en la celda de Conan.
Estaba a punto de marcharse cuando Conan se aclaró la garganta, llamando la atención del guardia. Este se volteó lentamente con el ceño fruncido, colocando su mano sobre el arma en su cinturón.
—Soy intolerante a la lactosa —le dijo Conan e imite la expresión del guardia, desorbitada.
—¿Y qué? —espetó el guardia observándolo con desagrado.
—Me trajiste leche en vez de agua.
—Es lo que hay, no importará mañana.
Después de dedicarle una cruel sonrisa a Conan, el guardia se retiró y desapareció por las escaleras. No sabía que pensar: en la mala actitud del guardia o en que Conan se quejó porque es intolerante a la lactosa.
—No digas nada —me advirtió con la mano cuando me giré hacia él con una sonrisita burlona.
Había tanto por pensar y sinceramente solo podía pensar en Conan y en sus ojos sobre mi. Era tan extraño todo, ¿le estaré siendo desleal a Brian al pensar de esta manera sobre Conan? Aunque ya no debería importar, definitivamente Brian había dejado de ser mi pareja hace tiempo; en mi mente, al menos.
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Serendipia
Science Fiction"Encontrar algo bueno sin buscarlo" Sarah es una celebridad debido a que sus padres pertenecían a la Legión Dorada, y su novio: Brian Blanc, es el hijo del gobernador supremo de la estación espacial Orbe. Toda su vida era perfecta hasta que llega Co...
