Realmente me había abandonado, ni siquiera para ir a enfrentar a su padre, simplemente se fue como si no le importara absolutamente nada. Estando los dos en peligro, decidió dejarme sola. ¿Cómo podía ser tan cruel? Después de todo lo que pasamos juntos, se marchó como si fuera una desconocida para él; ya ni siquiera sabía qué pensar sobre él. Me sentía demasiado decepcionada, pues realmente pensé que había cambiado por mi, pero ya veo que solo soy una simple ilusa y tonta, debí haberme tomado mi distancia cuando tuve la oportunidad.
Mis ojos llorosos aún seguían viendo la dirección en la cual desapareció hace minutos, teniendo la esperanza de que regresaría. Jamás me imaginé a en una situación parecida, era patética y me daba lástima a mí misma, tener esperanza era inútil en estos momentos.
—¡Sarah! —el llamado de Marc me sacó de mi estado somnoliento y me giré rápidamente hacia atrás. Mis dos amigos apenas venían con nuestras pertenencias, bueno, mis pertenencias: mi bolsita con los collares que compré hace una eternidad, el USB y cosas innecesarias.
—Aquí esta tu bolsa —Bob me la tendió y la sujeté sin ganas—. Debemos irnos a los complejos con Jesse antes de los guardias verdaderos se enteren de lo que pasó... ¿Y Conan?
—Se fue —espete con un hilo de voz, inhalando una gran bocanada de aire para evitar llorar. Los miré intentando mantener un semblante serio e inexpresivo y forcé una media sonrisa—. Vamos, no hay que perder tiempo.
Comencé a trotar hacia la dirección de los complejos con Bob y Marc siguiéndome el paso por detrás, y no los veía pero sabía que me intentaban descifrar con la mirada. Me conocen demasiado bien y se preocupan demasiado y a veces eso me estresa, pero no sé que haría sin ellos.
Cuando llegamos a los complejos me sorprendió ver a tanta multitud afuera del complejo B1, pues usualmente es muy calmado y es muy poca gente la que hay por ahí. Me hice paso entre toda la multitud sin esperar a Bob y Marc, pues realmente tenía prisa en encontrar a Jesse, además, algunos habitantes se quedaban pasmados viéndome con la boca abierta, supongo que me reconocieron. Lo peor sería que alguien llamara a las autoridades, considerando que debo estar en prisión.
Subí las escaleras eléctricas hasta el penthouse y me vi demasiado sorprendida al percatarme que el piso entero estaba inundado de gente desconocida bailando al ritmo de la música extremadamente alta que provenía de algún lugar desconocido, junto a un festival de luces de colores que por un momento creí que me causarían alguna clase de epilepsia, pues comencé a sentirme mareada y sofocada. Me giré hacia atrás intentando encontrar a mis amigos con la mirada, pero al no observarlos, decidí continuar mi camino para no perder tiempo valioso.
Empuje a algunas cuantas personas para abrirme paso y la mayoría me empujo a mi, pues jamás había notado mi baja estatura a comparación de los habitantes de Orbe. En cuanto llegue a la puerta de la habitación mía y de Jesse me detuve un momento a recuperar el aliento sentándome en el suelo, abanicándome con mis propias manos ya que hacia un calor infernal en aquel ambiente, además, sentía que me estaba quedando un poco sorda.
Observé con tanta atención a la gente pasar frente a mí que comenzaron a darme náuseas y antes de que me diera cualquier otra cosa, me levanté del suelo lleno de basura y me dirigí apresuradamente a la habitación detrás de mí, toqué la puerta y después la abrí para posteriormente adentrarme en la habitación oscura. La única luz que había en la habitación era la proveniente de unos collares redondos de cuatro mujeres desconocidas sentadas en la cama, en mi cama. Todas eran de la raza Makuri y tenían una apariencia muy similar: guapas con color de piel verde como aquella señora a la cual le compré los collares, cabello rosa y su ropa era distinguida de unas cualquiera.
Se me quedaron viendo directamente con una expresión de pasmo en su rostro, recorriéndome con la mirada como si no pudieran creer lo que estaban viendo. No entendía por qué me observaban de esa manera hasta que vi quién estaba frente a ellas intentando cubrirse el rostro disimuladamente con una copa. Era Brian.
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Serendipia
Science Fiction"Encontrar algo bueno sin buscarlo" Sarah es una celebridad debido a que sus padres pertenecían a la Legión Dorada, y su novio: Brian Blanc, es el hijo del gobernador supremo de la estación espacial Orbe. Toda su vida era perfecta hasta que llega Co...
