Hoy es 8 de enero, o lo sería en el planeta Tierra, día del cumpleaños de Brian. Un día como este hace dos años la aparición de Conan provocó que mi vida se volviera una serie de eventos desafortunados, sin embargo, fueron eventos de los que jamás me arrepentiré, pues gracias a él todo se resolvió.
Visité a Brian en prisión junto con Conan, le llevamos un pequeño bocadillo de regalo de cumpleaños porque tampoco somos crueles -o al menos yo no-, pero no nos quedamos mucho tiempo, pues teníamos una vida muy ocupada y a Conan no le agradaba verlo, a mi tampoco no me agradaba verlo, pero un valor muy importante que me enseñaron mis padres fue el perdón. Sin embargo, aún no lo perdonaba por completo.
Desde la muerte del gobernador supremo de Orbe, Robust Blanc, se iniciaron unas elecciones para un nuevo gobernador, o sino sería Conan por legado, pero por obvias razones él no quería, así que me cedió su puesto y todos estuvieron de acuerdo, a excepción de la familia restante de los Blanc, quienes algunos se marcharon de Orbe y otros se mudaron del Centro a otro lugar lejos de ahí. Conan y yo no nos mudamos al Centro, sino que decidimos empezar desde cero en un penthouse lejos del alboroto de la población.
Un año después de vivir juntos, me pidió que me casara con él. Y le dije que no... ¿Por qué? Aún era muy joven, quería casarme con él obviamente, pero no tan deprisa. Él lo entendió completamente y ahora bromeó con que está obsesionado conmigo.
Cuando finalmente acepte el puesto de gobernadora, cosa con la que todos estuvieron de acuerdo, en especial la Legión Dorada, lo primero que hice fue obligar a Marc y a Bob a renunciar a su trabajo como conserjes para ofrecerles un trabajo como guardias en el Centro, lo cual lo aceptaron casi brincando de emoción. Así que técnicamente trabajamos juntos, pues varios días me dirijo a trabajar al Centro, en especial con la Legión Dorada, pero últimamente no ha habido mucho trabajo, así que me quedo todo el día con Conan en el penthouse, pues él es mantenido y no trabaja.
En fin. Tres años después de todo el lio que se armo en mi vida finalmente me sentí completa y preparada para enfrentar lo que había estado evitando por años: la muerte de mis padres.
El USB que me entregó Brown, el astromóvil que conocí en un satélite mientras estaba de aventura con Conan, lo mantuve escondido en una caja fuerte en el penthouse de mis padres, el cual estaba bastante abandonado ya que casi no lo visitaba.
Me levanté una mañana decidida a descubrir todo lo que pudiera saber sobre ellos, intentando que Conan no se diera cuenta que iba salir, pero es imposible ocultarle algo, es como si estuviéramos conectados.
—¿A dónde vas? —me preguntó por detrás y me volteé lentamente, decida y firme. Estaba recargado en la esquina que daba hacia el comedor; solté un suspiro y le sonreí.
—Creo que estoy lista para ver el USB.
—¿Qué cosa?
—¿Ya no recuerdas?
—¿Recordar qué?
—No puede ser Conan...
—Estoy bromeando, Sarah, claro que recuerdo. Te acompañaré, si me lo permites.
—Vamos —le sonreí y estiré mi brazo para que tomara mi mano. Sería un momento importante para mi y él es muy especial como para no estar ahí, así que acepte su compañía.
El penthouse de mis padres estaba en una zona lujosa donde la mayoría de los miembros de la Legión Dorada vivían, detrás del mercado. Era un lugar muy bello en el que no había estado tanto tiempo, nunca me interese en admirarlo, pero ahora lo admiraba y el lugar literalmente brillaba, resplandecía de dorado. Me sentía segura, sin temor, en gran parte por la compañía de Conan, mi gran amor.
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Serendipia
Science Fiction"Encontrar algo bueno sin buscarlo" Sarah es una celebridad debido a que sus padres pertenecían a la Legión Dorada, y su novio: Brian Blanc, es el hijo del gobernador supremo de la estación espacial Orbe. Toda su vida era perfecta hasta que llega Co...
