Capítulo 25

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Una vez volví a mi lugar después dar mi testimonio me sentí demasiado aliviada, sin un gran peso encima, realmente me sentí bien, ni siquiera sentí lástima por Brian como lo hubiera sentido días anteriores.

Sentí un aire alrededor de mi, algo que me gustó; no disfrutaba de la atención, sino del hecho que todos me escuchaban realmente con interés. No sé si era el hecho de que mis padres eran los creadores de la Legión Dorada, pero había algo que me había hecho sentir importante por primera vez en mi vida.

—Señor Conan Blanc, proceda a dar su testimonio, desde la situación del asesinato de Elizabeth Blanc hasta el suicidio de Robust Blanc. Demuéstrenos que es inocente como la señorita Sarah Gray nos comentó.

Conan tardó unos segundos en levantarse de su asiento para dirigirse hacia la tribuna del juez y sentarse a su lado para dar su testimonio. Una vez estuvo ahí, lo primero que hizo fue voltearme a ver con los ojos brillantes, pero con una expresión desorbitada, como si no estuviera seguro de lo que estaba haciendo; jamás lo había visto tan indeciso. Lo observé con toda la empatía posible y le sonreí para reconfortarlo, asintiendo con la cabeza y susurrándole un "Todo saldrá bien" lentamente para que pudiera leer mis labios.

Me devolvió una ligera sonrisa que me sacudió el corazón y después se giro hacia la audiencia y al jurado y comenzó a dar su testimonio después de una profunda exhalación. Contó todo lo que él vivió, el asesinato de su madre, por qué huyo de Orbe, como lo incriminaron por el asesinato de mis padres, a dónde fue cuando se marchó, por qué regreso a Orbe, y todo lo que viví junto a él. Todos lo escuchaban atentamente, pero el único que lo interrumpió fue el abogado de Brian y el juez con alguna que otra pregunta. No obstante, cuando todos pensamos que se retiraría porque había terminado, alzó la vista una vez más y se dirigió directamente y solamente Brian, quien lo observaba con las cejas arqueadas y un brillo perdido en su mirada, igual de afligido como su hermano.

—Aún no logro comprender cómo en la infancia parecíamos ser una sola persona y ahora terminamos siendo tan diferentes que ni parecemos hermanos —en los ojos de los dos hermanos podía distinguir la nostalgia y el arrepentimiento; tal vez en otra vida lograron ser buenos hermanos.

Cuando finalmente Conan terminó de hablar, el juez dio un receso de cinco minutos. Creo que finalmente tomarían la decisión final sobre quién era culpable o inocente.

De repente, sentí el peso de una mano sobre mi hombro y al voltearme exaltada observé a Conan, quien tomo asiento a mi lado, aprovechando que estaba desocupado. Una oleada de calidez sentí que se manifestó a mi alrededor cuando sentí su presencia.

—Lo hiciste bien —mencioné con una sonrisita para animarlo.

—No sé por qué no se siente tan bien intentar acusar a mi hermano de un asesinato, no me imaginé que sería de esta manera, teniendo que repasar la vida de cada uno y revivir momentos traumáticos y que personas desconocidas y a las que ni siquiera les importa un comino escuchen para que así puedan determinar el curso de nuestro futuro.

—Cuando lo dices así suena horrible, Conan, pero esta es la mejor manera de resolver las cosas. Solo esperemos que el juez sea justo...

Transcurrieron los cinco minutos tan lentamente que comencé a morderme las uñas con ansias, pues fue el tiempo en el que más me sentí nerviosa y aterrada por primera vez. Observaba a Brian de vez en cuando desde mi lugar, sin embargo, él ya había adoptado una expresión que demostraba que ya sabía lo que iba a suceder. Se iba a hacer justicia.

En el momento en el que el juez volvió a su tribuna se hizo un silencio absoluto y de suspenso en la sala, todos volvieron a sus lugares, incluso Conan, y el tenso ambiente de alrededor me hacia sentir aún más nerviosa.

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