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Volvimos a ser solo la luna y yo, en esa calle donde el viento calló, donde antes tus manos solían tomarme, y con tus ojos, siempre solías mirarme.

Hoy el silencio es todo lo que queda, y el frío de la noche mi alma enreda.
Cada paso que doy, te busca, te llama,
aunque sé que en tu pecho, ya no hay llama.

La calle testigo de nuestro pasado,ahora me encuentra sola y destrozada.
Si pudiera, cambiaría el destino, haría lo imposible para estar en tu camino.

Te amé con todo, con el alma entera, y aún en mi pecho tu ausencia me altera.
Pero aquí sigo, amando lo que fuimos, soñando en silencio que aún compartimos.

El eco de un adiós Stories to obsess over. Discover now