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Escribo para recordarte… ¿o pensarte?
No lo sé, tal vez solo intento olvidarte.
Escribo desde la melancolía que habita mi pecho,
desde la sombra que quedó cuando te fuiste sin derecho.

Con la intriga que aviva la llama,
con la duda que devora mi calma.
Y entre líneas que apenas sostienen mi alma,
me repito en silencio:
¿Qué me faltó para que te quedaras?

No pregunté por qué te ibas.
Me quedé sentada,
mirando cómo te marchabas con todo lo que nunca dijiste.

A veces creo que fui demasiado,
otras veces, que fui invisible.
Nunca supe en cuál de las dos versiones
decidiste dejarme.

Y desde entonces, escribo.
No porque me libere,
sino porque me sostiene.
Porque cada vez que intento soltar,
vuelvo a preguntar:
¿Qué me faltó… para que te quedaras?

El eco de un adiós Stories to obsess over. Discover now