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Oh amado mío, ¿por qué es tan difícil desprenderme de ti?
Mi mente es un jardín de cenizas donde tu sombra florece.
Te nombro en mis noches febriles y la luna me responde con silencio.
Te sueño con los ojos abiertos y despierto en un lecho de ausencia.
Me arrastro al día que solíamos llamar nuestro, pero ya no hay días, solo espectros de lo que fuimos.

Oh amado mío, ¿qué hace tu ausencia desangrándome sin tregua?
El tiempo es un animal herido que se arrastra por mi piel, un eco ahogado en la garganta del viento.
Me pregunto hasta el delirio cómo deshabitarte,
cómo vaciar mi pecho sin volverme ruina, cómo olvidar sin sentir que muero un poco más.

Oh amado mío, ¿cómo sobrevivo sin ti los días domingo?
Son puñales que se clavan en la carne de la espera, son habitaciones sin puertas, don océanos donde me dejo hundir.
Yo, que solía amar la brisa, ahora temo hasta el aire que me nombra.

Oh amado mío, ¿por qué la ausencia pesa más que la vida?
Dime cómo enterrar tu nombre sin sepultarme con él,
dime cómo dejar de escribirte sin que mis palabras se vuelvan epitafio.

Oh amado mío, ¿Cuánto tiempo más he de sufrir por tu desprecio?

El eco de un adiós Stories to obsess over. Discover now