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Te pienso incluso en el silencio más ruidoso,
cuando todo calla y mi alma grita tu nombre tembloroso.
Te extraño en los versos que no riman si no estás,
en las prosas rotas que tu ausencia no deja sanar.

Y sí… si las palabras tuvieran voz,
llorarían por ti con la furia de mi corazón atroz.
Gritarían tus memorias en cada hoja que se desangra,
porque desde que te fuiste, hasta la tinta se me estanca.

¿Tú me sueñas en tus noches grises,
como yo te dibujo entre tinta, cicatrices y raíces?
Te imagino entre sombras que no saben irse,
en el eco de un “te extraño” que no deja de dolerse.

Sigues aquí, donde el alma tiembla al recordarte,
donde el pecho arde por no poder abrazarte.
Eres esa herida que no deja de cantar,
una melodía triste que no sabe terminar.

Aunque no estés, habitas mi poesía,
eres la espina en medio de esta melancolía.
Y en esta distancia que se vuelve condena,
te amo en secreto, como un alma en cadena.

Te escribo con lágrimas y voz desgarrada,
porque mi amor por ti es cicatriz no cerrada.
Y en el rincón más oscuro de mi soledad,
te espero… aún sabiendo que no volverás.

El eco de un adiós Stories to obsess over. Discover now